La Paz, 15 de mayo de 2026 (ANF).- La crisis por la denominada “gasolina basura” pasó de las quejas aisladas de los conductores a señalamientos de responsabilidades políticas, técnicas y empresariales. Mientras sectores del transporte denunciaron una “estafa” y exigen sanciones, analistas apuntan a traders internacionales y a las debilidades estructurales del sistema boliviano de importación de combustibles. La dirigencia de los petroleros alineada con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sostuvo que el problema ya fue resuelto, y que las movilizaciones buscan generar desestabilización.
La controversia se profundizó luego de que estudios de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) detectaran niveles elevados de goma, manganeso y residuos contaminantes en la gasolina distribuida en el país. Investigadores de la universidad concluyeron que esos compuestos provocan carbonilla y daños en válvulas, inyectores y motores, además de advertir que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) solo verifica cinco de los 22 parámetros técnicos exigidos por norma.
En ese contexto, Víctor Tarqui, secretario de Relaciones de la Confederación de Choferes de Bolivia, responsabilizó directamente al Gobierno por la circulación del combustible defectuoso y afirmó que miles de transportistas ya sufrieron pérdidas económicas por desperfectos mecánicos.
“El gobierno ha engañado al país. Esta gasolina ha destrozado motores y sigue circulando pese a los compromisos asumidos”, sostuvo el dirigente a ANF.
Tarqui recordó que, tras las primeras denuncias, los choferes suscribieron acuerdos con autoridades para corregir la calidad del combustible, pero aseguró que el problema persistió. Según su versión, ello demuestra un incumplimiento estatal y una falta de control efectivo sobre el producto que sale de las plantas de almacenaje y distribución.
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