Ir al contenido principal
 

Opinión

Boa, una víbora voraz

19 de Julio, 2026
Compartir en:

Ponerle el nombre de un reptil a una línea aérea, siempre me pareció una mala idea,  pero eso era lo de menos, porque la verdadera muy mala idea era crear una aerolínea estatal, y eso es lo que pasó durante el gobierno del MAS. 

El escándalo en el que se ha visto involucrado el último gerente de esa compañía, es una demostración de que no debería haber una empresa (aérea o no) estatal. Y no crea Ud. estimado lector que estoy lanzándole los perros al señor Valdivia.

El asunto es el siguiente, lo que ha hecho el señor Valdivia es lo más natural en el mundo de los empleos buenos en cualquier parte del mundo. Uno puede aceptar un nuevo trabajo, condicionando sus vacaciones adelantadas, precisamente porque las tenía planificadas, y con reservaciones pagadas antes de asumir sus funciones, pasa en Alemania, que es un país que no puede ser considerado ineficiente, y que está entre los menos corruptos del mundo. Por lo demás en cuanto a un buen trabajo, hay pequeñas ventajas que son inherentes a un cargo, y que de alguna manera son parte de los honorarios de los mismos, es una manera que tienen las empresas de atraer a empleados eficiente y capaces. 

Y ahí va el asunto, lo que es normal en la empresa privada, suena a abuso y hasta a delito en el sector público, y ese es uno de los detalles que lleva a los manejos deficiente de una empresa estatal. No se puede contratar a los más eficientes, porque la paga será menor, y eventualmente ahí se abren las puertas no solo a la mediocridad administrativa, sino a cosas peores.

Por supuesto que eso no es todo, una empresa estatal puede terminar causando grandes pérdidas al estado porque se hacen contratos inadecuados, y eventualmente dolosos, y es posible que si todo se ve bien en el papel, por ejemplo en el alquiler de aeronaves, se puede camuflar magníficamente un gran negociado, esa no es una práctica desconocida.

Lo sucedido con el señor Valdivia es una anécdota, lo grave es que el gobierno ha decidido mantener la empresa BOA, que no solo es y será mal administrada y mal gestionada, precisamente por el hecho de ser estatal, sino que inhibirá la creación de otra u otras aerolíneas locales que pudieran crecer con fuerza, y no costarle nada al Estado, vale decir, a los ciudadanos contribuyentes. 

Me pregunto quien estaría interesado en gerentar una empresa estatal, que paga mal, y que implica un riesgo muy grande de terminar en el banquillo de los acusados, o en la picota mediática. Solo personas con una piel muy gruesa, o quienes creen que se puede hacer un gran negocio a expensas de la misma y del erario nacional.

Los bolivianos han votado en las elecciones del año pasado por un gobierno que acabe con los desaciertos del MAS, el mandato que tiene el gobierno del señor Paz es ese, y no debería andarse con vueltas. Tenemos que acabar con gastos insulsos, con subvenciones a industrias fallidas, aún con los gastos suntuosos como los de tener aún el avión que Evo Morales compró para su placer. 

Si por algún motivo el gobierno no se anima a cortar por lo sano, lo único que justificaría, para el bien del turismo de nuestro país, la existencia de Boa,sería desarrollar rutas constantes entre Lima, y Cusco y La Paz y Santa Cruz,  rutas que sean ante todo económicas y cómodas para favorecer el flujo del turismo internacional que llega al Perú, para atraerlo hacia Bolivia. Hace unos días me tocó comprar un boleto de Lima a La Paz, una hora y media de vuelo, costó 350 dólares, ese tipo de tarifas desalientan una visita a nuestro país, ya sea organizada previamente, o a partir de decisiones de último minuto. Por lo demás con políticas adecuadas, esto también puede hacerse desde el ámbito privado.

Seamos serios, Bolivia no puede tener empresas deficitarias, aunque el déficit sea muy pequeño, y un estado sano no debe administrar empresas, ese no es su fin, y esa variación lleva tarde o temprano a corrupción y a abuso de poder. Boa debe ser privatizada, si se puede, lo antes posible. El gobernador de Santa Cruz tiene razón, el gobierno central, representado por ministro Zamora está equivocado.

El autor es operador de turismo