La Paz, 22 de mayo de 2026 (ANF).- Los bloqueos y la paralización de rutas en Bolivia comienzan a generar una crisis humanitaria para cientos de transportistas varados en distintos puntos del país. El secretario general de la Confederación Sindical de Chóferes de Bolivia, Víctor Tarqui, denunció que más de 500 conductores permanecen atrapados en la carretera hacia Desaguadero sin acceso suficiente a alimentos, agua ni atención médica, situación que calificó como “insostenible” y que atribuyó a la falta de respuestas efectivas del Gobierno.
El dirigente exigió al gobierno de Rodrigo Paz la liberación inmediata de las carreteras y la adopción de medidas urgentes para pacificar el país, en medio de un conflicto social que ya supera los 20 días y mantiene bloqueadas varias rutas estratégicas. Según Tarqui, la situación afecta tanto a choferes de buses de pasajeros como a conductores del transporte pesado, quienes permanecen inmovilizados en condiciones extremas.
“El Gobierno tiene que asumir su responsabilidad y actuar de manera inmediata. Nuestros compañeros no tienen qué comer ni agua para beber. Muchos están enfermos y siguen esperando alguna solución”, afirmó el dirigente en contacto con ANF, al referirse a las condiciones que enfrentan los afiliados de su sector en las carreteras.
Tarqui sostuvo que el Ejecutivo debe reconocer públicamente los errores cometidos en la gestión de la crisis, especialmente en relación con el abastecimiento y la calidad de los combustibles, aspectos que considera uno de los detonantes del actual conflicto social. A su juicio, la “sinceridad” del presidente sería el primer paso para reconducir el país y disminuir la tensión que se vive en diferentes regiones.
El dirigente también cuestionó la capacidad de diálogo del Gobierno y pidió una reestructuración del gabinete ministerial. Señaló que las autoridades que no lograron resolver la crisis deberían ser reemplazadas por personas “probas y técnicamente capaces” que puedan encarar negociaciones y soluciones concretas.
Además de las dificultades humanitarias, Tarqui alertó sobre la crítica situación económica que atraviesa el sector del transporte. Explicó que la paralización prolongada ha dejado a cientos de familias sin ingresos y con crecientes deudas bancarias, alquileres impagos y obligaciones financieras acumuladas.
“Hay compañeros desesperados porque no pueden pagar sus créditos ni cubrir los gastos básicos de sus hogares. Las terminales están paralizadas y no existen salidas hacia otros departamentos”, manifestó.
Las declaraciones del dirigente se producen en un contexto de creciente conflictividad social en Bolivia. Durante el último mes, distintos sectores —entre ellos transportistas, campesinos, indígenas, mineros, gremiales y sindicatos— protagonizaron protestas y bloqueos contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira debido al incremento del costo de vida, la inflación, la escasez de diésel y gasolina, la falta de dólares y el deterioro del poder adquisitivo.
El conflicto también se profundizó por el rechazo a las políticas de apertura económica y privatización impulsadas por el Ejecutivo, especialmente en áreas vinculadas a recursos naturales, servicios públicos y tierras productivas. Diversas organizaciones sociales sostienen que estas medidas favorecen a grandes grupos empresariales en detrimento de comunidades campesinas e indígenas.
El presidente Paz ha asegurado que las reformas no privatizarán las empresas estatales, ni supondrán tarifazos.
El Gobierno también denuncia intentos de desestabilización política promovidos por sectores afines al expresidente Evo Morales, pero los manifestantes aseguran que las movilizaciones reflejan el creciente malestar social frente a la crisis económica y las políticas gubernamentales.
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