La Paz, 7 de mayo de 2026 (ANF).- El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) alertó que la propuesta del Gobierno de flexibilización laboral no solucionará los problemas del mercado de trabajo en Bolivia, sino que consolidará la precariedad como norma.
Según el boletín “Alerta Laboral N° 94”, el principal problema del empleo en el país no es el exceso de derechos, sino su incumplimiento generalizado y una estructura productiva incapaz de generar trabajo de calidad.
El informe revela que entre 2008 y 2023, la precariedad laboral extrema en las cuatro principales ciudades del país (La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz) pasó del 57,2% al 73,7% de la población ocupada. En el mismo período, el empleo no precario se redujo a un marginal 9,3%.
“El problema central no es el exceso de derechos, sino su incumplimiento generalizado y la débil capacidad del aparato productivo para generar empleo formal”, señala el documento.
La situación afecta con mayor crudeza a las mujeres: más del 80% de ellas se encuentra en la categoría de precariedad extrema. Pero lo más llamativo es que incluso los trabajadores calificados vieron cómo la precariedad extrema entre ellos casi se duplicó, pasando del 25,6% al 44,3% en quince años.
Una estructura que no transforma
El estudio atribuye esta situación al modelo económico vigente durante las últimas dos décadas. Pese al crecimiento del PIB y las altas tasas de inversión pública, la base productiva no se transformó. El 81,1% del incremento de unidades económicas entre 2008 y 2025 correspondió a empresas unipersonales, concentradas en comercio y servicios de baja productividad.
“El mercado laboral boliviano ha dejado de premiar la capacitación”, concluye el informe. “Una mayor calificación profesional sólo sirve para atenuar, pero no para evitar, la tendencia general hacia la mayor precariedad”.
Ante este panorama, el nuevo gobierno impulsa una reforma laboral bajo el argumento de que el escaso empleo formal obedece a costos laborales altos por la rigidez normativa. Para el CEDLA, se trata de un diagnóstico equivocado.
“La flexibilización actúa sobre el margen más reducido del mercado laboral y deja intacto su núcleo precario”, advierte el documento. Incluso, señala una amenaza de fondo: a medida que el trabajo sin contrato ni protección se expande, deja de ser una excepción y se convierte en la norma, legitimando de hecho la ausencia de derechos.
Frente a ello, el CEDLA plantea que el desafío no es flexibilizar, sino evitar que la precariedad se normalice aún más. Para lograrlo, exige transformar la estructura productiva, promover sectores generadores de empleo de calidad y garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa laboral.
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