La Paz, 23 de febrero de 2026 (ANF).- El Instituto Nacional de Salud Ocupacional (INSO) fortaleció durante la gestión 2025 su capacidad de diagnóstico toxicológico gracias a la incorporación y uso de tecnología de laboratorio especializada; sin embargo, la insuficiencia de recursos humanos continúa siendo el principal obstáculo para ampliar la cobertura de estos servicios a nivel nacional, informó René Huanca Poma, jefe de la Unidad Técnica de Higiene y Seguridad Industrial (UTHSI), durante la Audiencia de Rendición Pública de Cuentas Final 2025.
Huanca explicó que la institución realiza la detección de casos de intoxicación por exposición laboral a metales pesados, con énfasis en plomo y mercurio, y “en la gestión 2025 se efectuaron 481 análisis toxicológicos, superando el 100% de lo programado”.
Del total de pruebas, el 34% correspondió a mediciones de mercurio y plomo en sangre, mientras que un 28% se concentró en análisis de plomo en sangre y mercurio en orina.
Las evaluaciones se desarrollan en distintos contextos de riesgo. En entornos laborales con contaminantes, el área de toxicología ocupacional analiza de forma preventiva la exposición de los trabajadores a agentes químicos, físicos y biológicos.
En paralelo, el área de medio ambiente evalúa fuentes fijas e industrias mediante el control de gases de combustión en chimeneas y análisis fisicoquímicos de agua y recursos naturales vinculados a la salud ocupacional.
Huanca destacó también el trabajo en el sector informal, donde se logró determinar niveles de contaminación y sobrepasar la meta de investigación prevista. “Damos cobertura a la evaluación de riesgos químicos en todos los rubros laborales, tanto del sector público como del privado”, señaló.
Para estas tareas, la UTHSI cuenta con un laboratorio de higiene industrial equipado con tecnología avanzada, como un cromatógrafo líquido capaz de procesar muestras sólidas, líquidas y gaseosas. Todos los equipos, precisó, están debidamente calibrados y certificados, lo que permite realizar análisis de metales pesados, solventes orgánicos y gases inorgánicos con altos estándares de precisión.
Pese a estos avances, dijo, la principal debilidad sigue siendo la falta de personal. “Nuestro equipo técnico tiene más de 20 y hasta 30 años de experiencia, pero es insuficiente para cubrir todas las actividades y expandir los servicios hacia la comunidad y el sector privado”, advirtió.
Antecedentes
La contaminación por metales pesados en Bolivia —principalmente mercurio, plomo, arsénico y cadmio— está fuertemente vinculada a la explotación minera y a la minería aurífera artesanal e ilegal.
En regiones como Cantumarca (Potosí) y comunidades de Oruro y el norte de La Paz, estudios locales han detectado niveles elevados de plomo y arsénico en sangre y organismos humanos, superando estándares internacionales y afectando especialmente a niños, adultos mayores y mujeres indígenas.
En Cantumarca el 85% de los evaluados presentó plomo en sangre por encima de límites recomendados, y en varias comunidades indígenas amazónicas se verificaron concentraciones de mercurio hasta siete veces las permitidas por la Organización Mundial de la Salud.
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