Ir al contenido principal
 

Nacional Política

Murió Eduardo Galeano

Padecía de un cáncer de pulmón. Falleció la madrugada de este lunes en Montevideo, en su natal Uruguay. En septiembre de este año hubiera cumplido 75 años.
13 de abril, 2015 - 08:45
Compartir en:
La Paz, 13 de abril (ANF).- Informaciones provenientes de varias partes del mundo confirman en la madrugada de este lunes, la muerte del escritor uruguayo Eduardo Galeano de 74 de años de edad. El escritor padecía de un cáncer de pulmón que fue operado en 2007.  Estaba internado ya una semana en un hospital de Montevideo.

Nacido el 3 de septiembre de 1940, Galeano comenzó su vida pública en los años 60 como redactor del semanario uruguayo "Marcha". Luego del golpe de Estado organizado en su país en 1973, el escritor, quien ya para entonces había ganado fama con su clásico "Las venas abiertas de América Latina", tuvo que salir exiliado a Argentina. A lo largo de su vida literaria y periodística escribió cerca de 50 libros. Ha sido reconocido en dos oportunidades, en 1975 y 1978, con el premio "Casa de las Américas", conferido en Cuba, cuya revolución defendió hasta sus últimos días.  Si bien en algún momento declaró que las premisas de "Las venas abiertas" habían perdido actualidad, el texto es un libro de cabecera de cientos de latinoamericanos.  El extinto Hugo Chávez Frías, le obsequió el libro al actual Presidente de los Estados Unidos.

Eduardo Galeano se ha convertido en casi un mito para los defensores de un nuevo orden económico, político y social mundial, justo después de la publicación de su obra "Las venas abiertas de America Latina". Galeano nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940, en el seno de una familia de clase alta y católica. Comenzó su carrera de periodista a inicios de 1960. Editó durante dos años el diario "Época". En el Golpe de Estado del 27 de junio de 1973, Galeano fue encarcelado y obligado a dejar Uruguay. Su libro Las venas abiertas de América Latina fue censurado por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile. Se fue a vivir a Argentina donde fundó el magazín cultural "Crisis".

En 1976 fue añadido a la lista de los condenados del escuadrón de la muerte de Videla, quien tomó el poder ese año por lo que se fue a España, donde escribió su famosa trilogía: "Memoria del fuego" (un repaso por la historia de Latinoamérica), en 1984. A inicios de 1985, Galeano retornó a Montevideo. En octubre de ese año, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros periodistas y escritores que habían pertenecido al semanario "Marcha", funda el semanario Brecha.

Entre 1987 y 1989 integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum", constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crímenes cometidos durante la dictadura militar en su país (1973-1985).

Junto al Galeano periodista empezó a aparecer el Galeano narrador que prolongó en sus obras su visión de América Latina. Destacan la novela corta "Los días siguientes" (1963) a los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973). Con la "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado indigenista. "El libro de los abrazos", uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano. Más allá de una obra literariamente sólida, está la figura del cronista que persigue injusticias, que conjura temores, que rescata del abismo personajes e historias postergadas. La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen.

En abril de 2009, el presidente venezolano Hugo Chávez entregó una copia de "Las Venas Abiertas de América Latina" al presidente estadounidense Obama durante la quinta Cumbre de las Américas, celebrada en Puerto España, Trinidad y Tobago.

En 2010 ganó el destacado premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia.

Galeano es considerado uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, "Memoria del fuego" (1986) y "Las venas abiertas de América Latina" (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia.

Texto sobre Bolivia

Sobre la figura de Evo Morales, Galeano escribió un texto titulado "La Segunda Fundación de Bolivia" (2006)

"El 22 de enero del año 2002, Evo fue expulsado del Paraíso. O sea: el diputado Morales fue echado del Parlamento. El 22 de enero del año 2006, en ese mismo lugar de pomposo aspecto, Evo Morales fue consagrado presidente de Bolivia. O sea: Bolivia empieza a enterarse de que es un país de mayoría indígena. Cuando la expulsión, un diputado indio era más raro que perro verde. Cuatro años después, son muchos los legisladores que mascan coca, milenaria costumbre que estaba prohibida en el sagrado recinto parlamentario.

Mucho antes de la expulsión de Evo, ya los suyos, los indígenas, habían sido expulsados de la nación oficial. No eran hijos de Bolivia: eran no más que su mano de obra. Hasta hace poco más de medio siglo, los indios no podían votar ni caminar por las veredas de las ciudades. Con toda razón, Evo ha dicho, en su primer discurso presidencial, que los indios no fueron invitados, en 1825, a la fundación de Bolivia.

Ésa es también la historia de toda América, incluyendo a Estados Unidos. Nuestras naciones nacieron mentidas. La independencia de los países americanos fue desde el principio usurpada por una muy minoritaria minoría. Todas las primeras constituciones, sin excepción, dejaron afuera a las mujeres, a los indios, a los negros y a los pobres en general.

La elección de Evo Morales es, al menos en este sentido, equivalente a la elección de Michelle Bachelet. Evo y Eva. Por primera vez un indígena presidente en Bolivia, por primera vez una mujer presidente en Chile. Y lo mismo se podría decir de Brasil, donde por primera vez es negro el ministro de Cultura. ¿Acaso no tiene raíces africanas la cultura que ha salvado a Brasil de la tristeza?

En estas tierras, enfermas de racismo y de machismo, no faltará quien crea que todo esto es un escándalo.
Escandaloso es que no haya ocurrido antes. Cae la máscara, la cara asoma, y la tormenta arrecia.

El único lenguaje digno de fe es el nacido de la necesidad de decir. El más grave defecto de Evo consiste en que la gente le cree, porque trasmite autenticidad hasta cuando hablando castellano, que no es su lengua de origen, comete algún errorcito. Lo acusan de ignorancia los doctores que ejercen la maestría de ser ecos de voces ajenas. Los vendedores de promesas lo acusan de demagogia. Lo acusan de caudillismo los que en América impusieron un Dios único, un rey único y una verdad única. Y tiemblan de pánico los asesinos de indios, temerosos de que sus víctimas sean como ellos.

Bolivia parecía ser no más que el seudónimo de los que en Bolivia mandaban, y que la exprimían mientras cantaban el himno. Y la humillación de los indios, hecha costumbre, parecía un destino. Pero en los últimos tiempos, meses, años, este país vivía en perpetuo estado de insurrección popular. Ese proceso de continuos alzamientos, que dejó un reguero de muertos, culminó con la guerra del gas, pero venía de antes. Venía de antes y siguió después, hasta la elección de Evo contra viento y marea.

Con el gas boliviano se estaba repitiendo una antigua historia de tesoros robados a lo largo de más de cuatro siglos, desde mediados del siglo XVI: la plata de Potosí dejó una montaña vacía, el salitre de la costa del Pacífico dejó un mapa sin mar, el estaño de Oruro dejó una multitud de viudas.

Eso, y sólo eso, dejaron. Las puebladas de estos últimos años fueron acribilladas a balazos, pero evitaron que el gas se evaporara en manos ajenas, desprivatizaron el agua en Cochabamba y La Paz, voltearon gobiernos gobernados desde afuera, y dijeron no al impuesto al salario y a otras sabias órdenes del Fondo Monetario Internacional.

Desde el punto de vista de los medios civilizados de comunicación, esas explosiones de dignidad popular fueron actos de barbarie. Mil veces lo he visto, leído, escuchado: Bolivia es un país incomprensible, ingobernable, intratable, inviable. Los periodistas que lo dicen y lo repiten se equivocan de in: deberían confesar que Bolivia es, para ellos, un país invisible.

Nada tiene de raro. Esa ceguera no es solamente una mala costumbre de extranjeros arrogantes. Bolivia nació ciega de sí, porque el racismo echa telarañas en los ojos, y por cierto que no faltan los bolivianos que prefieren verse con los ojos que los desprecian.

Pero por algo será que la bandera indígena de los Andes rinde homenaje a la diversidad del mundo. Según la tradición, es una bandera nacida del encuentro del arco iris hembra con el arco iris macho. Y este arco iris de la tierra, que en lengua nativa se llama tejido de la sangre que flamea, tiene más colores que el arco iris del cielo.
 
 

Comentarios

Articulo sin comentarios

Opinión

HUASCAR PACHECO

Lo que deja el conflicto

HUASCAR PACHECO
ROLANDO TELLERIA A.

Balance del criminal bloqueo

ROLANDO TELLERIA A.
WILLIAM HERRERA ÁÑEZ

Alivio tributario

WILLIAM HERRERA ÁÑEZ
CARLOS D. MESA GISBERT

La Simetría Imposible

CARLOS D. MESA GISBERT
ALFONSO GUMUCIO DAGRON

Lumpen sin proletariado

ALFONSO GUMUCIO DAGRON