La Paz, 21 de mayo de 2026 (ANF).- La comunidad indígena de Bia Recuaté, hogar de la nación Yuqui en el trópico de Cochabamba, enfrenta una combinación de crisis sanitaria, inseguridad alimentaria y deterioro ambiental que amenaza su supervivencia. La diputada suplente de la nación Yuqui, Dina Ie Guaguasubera, advirtió que el aumento de casos de tuberculosis, junto con la falta de alimentos y el impacto del cambio climático, ha colocado a las familias de la comunidad en una situación de extrema vulnerabilidad.
Según la legisladora indígena, en los últimos meses la tuberculosis “ha vuelto a alborotarse” dentro de la comunidad, afectando principalmente a personas debilitadas por la anemia y la desnutrición. Explicó que, aunque existe atención médica y medicamentos, los tratamientos no logran resultados efectivos porque los pacientes no tienen acceso a una alimentación adecuada.
“La medicina sola no cura si la persona no tiene qué comer”, sostuvo en contacto con ANF. Relató que muchas familias sobreviven con una dieta insuficiente y que, pese a recibir tratamientos contra la tuberculosis, los enfermos continúan deteriorándose físicamente porque sus organismos carecen de nutrientes básicos.
La situación alimentaria, explicó, está estrechamente ligada a los cambios ambientales que afectan el territorio Yuqui. Tradicionalmente, este pueblo indígena basó su subsistencia en la caza, la pesca y la recolección; sin embargo, la diputada afirmó que actualmente los animales silvestres son cada vez más escasos y la pesca en los ríos ha disminuido drásticamente.
Guaguasubera atribuyó esta situación a la crisis climática, marcada por temperaturas extremas y alteraciones bruscas del clima. “Hace demasiado calor y los cambios son fuertes. Los animales se alejan y ya no encontramos lo mismo que antes”, señaló.
A ello se suma el aislamiento geográfico de Bia Recuaté, ubicada a varias horas de Chimoré, lo que dificulta el acceso regular a alimentos y servicios.
La legisladora denunció además que el apoyo estatal ha sido insuficiente. Indicó que en los últimos años la comunidad apenas recibió una entrega de alimentos compuesta por arroz, azúcar y harina, pese a las reiteradas necesidades expresadas por las autoridades indígenas.

Otro de los factores que, según la representante Yuqui, profundiza la crisis es la presión sobre el territorio indígena. Denunció la presencia de madereros y personas que ingresan ilegalmente para desmontar bosques y habilitar grandes áreas de cultivo. Estas actividades, afirmó, destruyen el ecosistema y ahuyentan a los animales de los que depende la alimentación tradicional de la comunidad.
El secretario del Comité de Naciones y Pueblos Indígenas Originario Campesinos, Culturas e Interculturalidad de la Cámara de Diputados, Eliseo Antezana, titular de la circunscripción Yuqui-Yuracaré, reconoció que la nación Yuqui enfrenta problemas históricos de salud, particularmente relacionados con la tuberculosis, aunque aseguró que existen acciones institucionales orientadas a contener la situación.
El legislador recordó que anteriormente se desarrolló una campaña masiva coordinada entre el Ministerio de Salud y organismos de Naciones Unidas para atender a la población de Bia Recuaté. Asimismo, informó que se gestionaron nueve ítems de salud destinados al sector Yuqui y sus instancias organizativas, aunque la entrega oficial fue postergada temporalmente debido a los conflictos sociales que atraviesa el país.
Antezana también destacó el valor de la medicina tradicional indígena frente a enfermedades vinculadas al clima y epidemias estacionales. Señaló que los pueblos indígenas históricamente han recurrido a plantas medicinales y saberes ancestrales para enfrentar enfermedades como el dengue y otros padecimientos asociados a las inclemencias climáticas.
Respecto a las denuncias sobre avasallamientos, el diputado afirmó que, de acuerdo con una visita realizada recientemente al territorio Yuqui, no identificó conflictos graves en la actualidad, aunque reconoció que siempre existen presiones externas de personas interesadas en ingresar ilegalmente a territorios indígenas.
“El territorio es la base de la vida de los pueblos indígenas. Allí están su salud, su alimentación y su educación”, enfatizó en declaraciones a ANF.
Las dificultades también alcanzan a los servicios básicos y la educación. Guaguasubera denunció que el agua que consume la comunidad no es apta para beber, pese a la existencia de un tanque elevado. Según relató, el líquido sale amarillento y con sedimentos, en condiciones similares al agua del río.
En el ámbito educativo, indicó que existen aulas hasta el nivel secundario y presencia de profesores, pero los recursos siguen siendo insuficientes. Señaló que los estudiantes carecen de cuadernos, libros y otros materiales escolares, mientras que el apoyo municipal es limitado.

La diputada sostuvo además que existe un distanciamiento con algunas autoridades departamentales. Relató que el anterior gobernador de Cochabamba fue invitado a una asamblea comunal y no asistió, situación que interpretó como una falta de atención hacia las necesidades urgentes del pueblo Yuqui.
Por su parte, Antezana afirmó que se trabaja con el Ministerio de Educación para mejorar la infraestructura escolar en comunidades indígenas, reconociendo que muchas unidades educativas continúan en condiciones precarias. También señaló que se solicitaron nuevos ítems para docentes especializados en el contexto de los pueblos indígenas de tierras bajas.
El legislador informó además que se impulsa un proyecto de ley nacional destinado a otorgar atención prioritaria y mecanismos de protección a pueblos indígenas altamente vulnerables y minoritarios, entre ellos la nación Yuqui. Según explicó, la iniciativa busca fortalecer el cumplimiento de los derechos establecidos en la Constitución Política del Estado.
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