La Paz, 11 de noviembre de 2025 (ANF).- El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo Carrasco, presentó ante el personal de la Cancillería los principales lineamientos de su gestión, en los que destacó la necesidad de una reestructuración profunda de la política exterior y la diplomacia boliviana, orientada a la modernización y al fortalecimiento del posicionamiento internacional del país.
“Creo que hay que reestructurar la diplomacia, la política exterior y la arquitectura institucional que tenemos. Debemos empezar a pensar desde la geoeconomía y en la diplomacia digital. Nuestras delegaciones no deben ser solo políticas, sino también comerciales”, señaló Aramayo durante el acto de presentación.
El Canciller, invitado por el presidente Rodrigo Paz Pereira para asumir la conducción de la política exterior, afirmó que encara esta responsabilidad con humildad y compromiso. “Aspiro poder atender a la altura de las circunstancias del mandato que asumo. El presidente Paz fue muy claro al recordarnos que no estamos en el gabinete por méritos acumulados, sino porque la patria nos convoca a servir con responsabilidad y entrega al pueblo boliviano”, manifestó.
En su primera intervención como titular de la Cancillería, Aramayo anunció que se adoptarán decisiones administrativas inmediatas para modernizar la gestión institucional y fortalecer la presencia del país en los escenarios internacionales. “Debemos pensar de manera sistémica, posicionarnos rápidamente en los mercados y aprovechar las ventajas competitivas que el mundo nos ofrece. Si al gobierno le va bien, nos irá bien a todos; si le va mal, nos irá mal a todos”, remarcó, al insistir en la importancia de una acción diplomática coordinada al servicio del desarrollo nacional.
El nuevo jefe de la diplomacia boliviana destacó que el objetivo del gobierno no es administrar crisis, sino construir prosperidad. “La pobreza no se supera dándole a la gente aspiraciones mínimas; todos aspiramos a vivir la vida que queremos vivir. Nuestro deber es brindar las condiciones para que cada boliviana y boliviano pueda elegir su propio destino”, afirmó.
Aramayo también convocó al personal del Ministerio de Relaciones Exteriores a trabajar con espíritu colectivo y vocación de servicio, dejando de lado los egos y las jerarquías innecesarias. “Este no es un trabajo de oficina, es un compromiso de 24/7. Nos toca mirar hacia adelante, rescatar lo bueno, aprender de los errores y actuar con madurez, sabiduría y lucidez”, expresó.
Durante el acto, el Canciller resaltó su respeto por la institución y por quienes lo antecedieron en el cargo. “Tengo claro que la silla que voy a ocupar no es mía. Mi misión es dejarla mejor de lo que la recibí, con un estándar más alto, porque representa al país y a todas las bolivianas y los bolivianos. Este no es un trabajo que pueda realizar solo; solo avanzaremos si lo hacemos juntos y con sentido de patria”, dijo.
Asimismo, Aramayo informó que una vez concluya el proceso de revisión administrativa tras la transmisión de mando, se procederá al nombramiento de nuevas autoridades y a la designación del personal que lo acompañará en esta nueva etapa del Ministerio.
Por su parte, la embajadora Celinda Sosa Lunda, quien hasta hoy ejercía la conducción de la Cancillería, expresó sus mejores deseos de éxito al nuevo ministro y destacó la importancia de continuar fortaleciendo la política exterior del Estado Plurinacional de Bolivia.
El ministro Fernando Aramayo reafirmó finalmente su compromiso de desempeñar sus funciones con honestidad, responsabilidad y transparencia, subrayando que la diplomacia boliviana debe adaptarse a los nuevos desafíos globales y regionales para servir de manera más efectiva a los intereses nacionales.
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