La Paz, 20 de enero de 2026 (ANF).- La necesidad de una reforma estructural en la Policía, con énfasis en la investigación científica y el respeto a los derechos humanos, fue abordada en el programa Sin Concesiones de Radio Fides. Los invitados coincidieron en que las falencias actuales no son coyunturales, sino el resultado de una formación deficiente y de prácticas arraigadas que priorizan resultados inmediatos por encima del rigor técnico y legal.
Andrés Gautier, investigador del Instituto de Terapia e Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y la Violencia Estatal (ITEI), advirtió que la investigación científica ocupa un lugar secundario dentro de la institución policial.
Según explicó, los investigadores suelen buscar “resultados rápidos” para cerrar casos, lo que los lleva a ignorar protocolos básicos y a relegar el trabajo de los peritos forenses.
“Cuando no se investiga de manera seria y técnica, se genera una alianza tácita entre policía y justicia, donde la confesión forzada reemplaza a la prueba científica”, señaló Gautier, alertando sobre el uso sistemático de la tortura como atajo ante la incapacidad investigativa.
El abogado Eusebio Vera coincidió en el diagnóstico y subrayó que el problema no se resuelve únicamente con nuevas leyes. “La tortura está prohibida universalmente y también en el Código Penal boliviano. Lo que falta es que policías, fiscales y jueces cumplan la ley que ya existe”, afirmó.
A su criterio, la reforma debe abarcar a toda la administración de justicia para evitar la subordinación del sistema judicial y policial al poder ejecutivo, una situación que —dijo— debilita la independencia institucional.
Gautier añadió que persiste una lógica de “presunción de culpabilidad” en la actuación policial, donde primero se detiene a las personas y recién después se investiga. Ambos expertos coincidieron en que una reforma profunda debe apostar por la profesionalización de la investigación científica, la independencia de los peritos y un respeto irrestricto a los derechos humanos, como única vía para evitar la fabricación de “chivos expiatorios” en casos complejos y garantizar una justicia basada en pruebas, no en confesiones.
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