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Justicia

Del Gabinete Jurídico al caso Consorcio, pasando por Áñez: 19 años de injerencia política en la justicia

En su informe sobre Bolivia de 2020, la ONG concluyó que la injerencia política en la justicia ha sido un problema sistemático, con raíces profundas desde antes de los primeros mandatos de Morales.
27 de junio, 2025 - 14:36
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Máxima instancia de Justicia en Bolivia. Foto: Palasur
Máxima instancia de Justicia en Bolivia. Foto: Palasur

La Paz, 27 de junio de 2025 (ANF).- La revelación del denominado Caso Consorcio ha evidenciado nuevamente injerencia del poder político en el sistema judicial boliviano. Para el abogado Jorge Valda, esta situación confirma lo que durante años se denunció sin pruebas concluyentes: “La justicia se maneja a la carta y está dominada por el poder político”.

El caso, que implica al ministro de Justicia César Siles, a jueces y a vocales judiciales, hoy aprehendidos, expone por primera vez grabaciones y documentos que vinculan directamente a autoridades del Ejecutivo con intentos de manipulación en decisiones judiciales claves. 

“Por primera vez hay pruebas claras. No se ha descubierto nada nuevo, pero ahora hay evidencias de que el gobierno de Luis Arce ha intentado tomar control del Tribunal Supremo de Justicia”, afirmó Valda a ANF.

Uno de los ejes del caso es el intento de remoción de la magistrada electa por La Paz, Fanny Coaquira, para que su lugar fuera ocupado por Iván Campero, exvocal acusado de emitir fallos contrarios a la Constitución. Según Valda, el propósito era asegurar un alfil leal al Ejecutivo dentro del órgano judicial.

“Como el intento de golpe institucional fracasó, ahora salen a la luz los audios donde el ministro Siles dice que hablaría con fiscales como Mariaca y Torres, y que había coordinación con vocales como Claudia Castro e Yván Córdoba”, relató Valda.

La investigación inició a raíz de la filtración de un audio atribuido al ahora exministro de Justicia César Siles, en el que ofrece protección a un juez para emitir un fallo irregular. El presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Romer Saucedo, calificó el caso como “un golpe a la democracia”

La vocal Claudia Castro, hoy aprehendida, aparece como figura clave. Tiene denuncias por favorecer al expresidente Evo Morales eliminando procesos penales en su contra mediante una Acción de Libertad. También habría beneficiado a otros actores vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS).

“Castro tenía tanto poder que incluso admitió el juicio ordinario contra Jeanine Áñez, lo que constituía prevaricato. Y cuando lo denunciamos, el propio Ministerio de Justicia —a pedido suyo— nos procesó”, recordó Valda. Él mismo fue víctima de un proceso disciplinario iniciado desde el Ejecutivo, lo que ilustra la capacidad de presión que se ejercía desde ese ministerio.

La historia de esta injerencia no es reciente. Durante el primer gobierno de Evo Morales (2006-2009), se conformó el llamado Gabinete Jurídico. Estaba compuesto por al menos 25 funcionarios del Ejecutivo y Judicial, y su intervención en más de 40 casos judiciales fue documentada por la Comisión Justicia y Verdad en 2014.

Este gabinete operaba como una suerte de instancia paralela que dictaba lineamientos judiciales desde el Ejecutivo. Uno de los casos más representativos fue el del Hotel Las Américas. Ramiro Orías, exoficial del Programa Senior de la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), sostuvo que este modelo permitió consolidar “estructuras de impunidad” bajo control político.

 

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