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Innovación y Educación

Las universidades deben liderar la transformación educativa, plantea la UNESCO

Entre los cuatro grandes ejes que marcarán el futuro de la educación superior, la UNESCO identifica la inclusión y la equidad, la igualdad de género, el aprendizaje durante toda la vida y la transformación digital.
13 de julio, 2026 - 10:11
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La especialista afirmó que la confianza será otro de los pilares de la universidad del futuro y que las instituciones deberán convertirse en agentes activos de cambio.  Foto: Unifranz
La especialista afirmó que la confianza será otro de los pilares de la universidad del futuro y que las instituciones deberán convertirse en agentes activos de cambio. Foto: Unifranz

La Paz, 13 de julio de 2026 (AND).- La inteligencia artificial, el aprendizaje permanente, las microcredenciales y la formación para empleos que aún no existen están transformando la educación superior a una velocidad sin precedentes. En este escenario, las universidades enfrentan un desafío que trasciende la incorporación de nuevas tecnologías: convertirse en protagonistas de la construcción del futuro.

Ese fue el mensaje central de Yuma Inzolia, directora de Desarrollo de Capacidades del Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe de la UNESCO (UNESCO-IESALC), durante su participación en el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026, organizado por Unifranz.

Con base en el más reciente Informe Mundial sobre Tendencias de la Educación Superior de la UNESCO-IESALC, la especialista sostuvo que las instituciones universitarias deben dejar atrás una lógica reactiva para asumir un rol transformador.

"El desafío que vemos hoy ante la educación superior no es adaptarse a ese futuro, sino realmente construir uno nuevo. Ese es un pilar fundamental de las instituciones de educación superior, de los modelos educativos de nuestros países y, sobre todo, de nuestra región", afirmó durante su conferencia magistral.

Para Inzolia, la transformación comienza con una nueva manera de entender el aprendizaje a lo largo de la vida. Entre las principales tendencias identificadas por la UNESCO destacan las trayectorias flexibles de formación, la incorporación de competencias digitales en todas las carreras, el fortalecimiento del liderazgo transformador, una visión sistémica del proceso educativo y universidades capaces de generar soluciones a partir de la evidencia y la innovación.

"Las tendencias se dirigen principalmente a reconocer trayectorias flexibles de aprendizaje, incorporar las competencias digitales dentro de las currículas educativas, fortalecer una visión sistémica del modelo de enseñanza y aprendizaje, consolidar competencias clave para la sociedad y promover un liderazgo sostenible y transformador", explicó.

La experta subrayó que ninguna de estas tendencias puede entenderse de forma aislada o considerarse pasajera, ya que su relevancia dependerá de las prioridades de cada país. Sin embargo, destacó un elemento transversal para evaluar el verdadero aporte de las universidades.

"Un punto importante que me gustaría destacar es todo lo que tiene que ver con la evaluación del impacto. Es fundamental para transformar la misión sustantiva de la universidad hacia modelos orientados claramente al desarrollo de transformaciones sociales", señaló.

Durante su intervención también compartió datos que reflejan la magnitud de los cambios en la educación superior. Actualmente existen 269 millones de estudiantes universitarios en el mundo, frente a los 100 millones registrados en el año 2000. América Latina, además, supera el promedio global de acceso con una tasa bruta de matrícula del 53%.

No obstante, advirtió que ampliar el acceso no garantiza mejores resultados. Aunque más de la mitad de los jóvenes de la región ingresa a la universidad, menos de una cuarta parte logra concluir sus estudios, un desafío que obliga a replantear los modelos de formación y permanencia.

Entre los cuatro grandes ejes que marcarán el futuro de la educación superior, la UNESCO identifica la inclusión y la equidad, la igualdad de género, el aprendizaje durante toda la vida y la transformación digital.

Sobre este último aspecto, Inzolia alertó sobre una brecha que aún limita el aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

"El 77% de los países prioriza la digitalización dentro de sus planes nacionales de educación superior, pero un tercio de la población mundial permanece sin conexión y el 80% del profesorado reconoce que no cuenta con las competencias necesarias para utilizar adecuadamente la inteligencia artificial", explicó.

Frente a este panorama, defendió el impulso de las microcredenciales y de modelos de aprendizaje flexibles que permitan actualizar competencias de manera continua y responder a las nuevas demandas del mercado laboral. Asimismo, destacó que la internacionalización ya no puede reducirse a la movilidad estudiantil, sino que debe traducirse en currículos internacionalizados, investigación colaborativa, laboratorios virtuales y ciudadanía global.

"Hoy, cuando hablamos de internacionalización, no hablamos solo de movilidad. Hablamos de currículos internacionalizados, de cooperación, de aprendizaje en línea, de alianzas de investigación y de ciudadanía global", sostuvo.

La especialista afirmó que la confianza será otro de los pilares de la universidad del futuro y que las instituciones deberán convertirse en agentes activos de cambio.

"Tenemos que volvernos agentes de cambio. Debemos activar mecanismos que nos permitan dar respuesta a estas transformaciones desde nuestros contextos, desde nuestras instituciones, desde nuestras aulas y desde nuestros gobiernos", expresó.

Finalmente, recordó que ninguna innovación tendrá un impacto duradero sin una sólida formación ética.

"Tenemos que volver a la formación en valores. Sin una formación ética no reconoceremos los derechos del otro y la universidad que queremos construir simplemente no será posible", concluyó.

Las reflexiones de Inzolia coincidieron con el propósito del FIIE 2026, centrado en la construcción de un nuevo contrato educativo hacia 2030, que busca convertir las tendencias globales en políticas, estrategias y acciones concretas para formar ciudadanos capaces de responder a un mundo cada vez más complejo y cambiante.

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