La Paz, 2 de julio de 2026 (AND).- Lo que para muchos termina en la basura, para otros representa una oportunidad de innovar, generar empleo y construir un modelo económico más sostenible. Diez emprendimientos bolivianos que han encontrado en los residuos una forma de crear nuevos productos, impulsar negocios responsables y generar impacto ambiental y social fueron reconocidos como ganadores del Fondo Concursable Ideas Circulares, una iniciativa que busca consolidar a la economía circular como una alternativa real para el desarrollo productivo del país.
El programa es impulsado por el Instituto de la Mujer y Empresa, dependiente de Universidad Privada Franz Tamayo, en alianza con ProUrbano GIZ, iniciativa de la cooperación alemana cofinanciada por la Unión Europea y Alemania. La convocatoria logró reunir 112 postulaciones provenientes de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, reflejando el creciente interés que existe en Bolivia por modelos de negocio enfocados en sostenibilidad e innovación ambiental.
Después de varias etapas de evaluación, formación y mentorías especializadas, fueron seleccionados diez proyectos ganadores: A Toda Llama, Awaj Warmi, D’addario, Dynamic Green, El Turere Punto Lila, Éxtasis Bio Carbón, Mangar Calzados, Sumaj Qhana Kolla, Tunic y Warmis Recicbol. Estas iniciativas accederán a un fondo de hasta 85.000 euros en recursos no reembolsables, además de acompañamiento técnico especializado que permitirá fortalecer y escalar cada propuesta.
La iniciativa parte de un concepto que cada vez gana mayor relevancia en el mundo: la economía circular. Frente al modelo tradicional de producir, consumir y desechar, esta propuesta apuesta por extender la vida útil de materiales y productos a través del reciclaje, reutilización, reparación y transformación de residuos, generando beneficios económicos mientras se reduce el impacto ambiental.
Para Xiomara Zambrana, directora ejecutiva del Instituto de la Mujer y Empresa, uno de los aspectos más valiosos del proceso fue comprobar que, incluso en un contexto económico desafiante, los emprendedores bolivianos continúan apostando por transformar realidades. Durante la ceremonia de premiación destacó que “estar aquí significa que diez proyectos decidieron que sus ideas valían la pena y que la economía circular no puede esperar a que el país se acomode. Bolivia necesita de la economía circular para seguir avanzando”.
La convocatoria también dejó un dato revelador sobre inclusión y liderazgo femenino. De las 112 propuestas presentadas, 64 fueron lideradas por mujeres, consolidando uno de los principales objetivos del programa: fortalecer emprendimientos con impacto ambiental y económico mientras se abren mayores oportunidades para sectores históricamente invisibilizados, entre ellos asociaciones de recuperadores de base, actores fundamentales dentro de la cadena del reciclaje.
Sin embargo, el fondo no se limitó únicamente al financiamiento. Los participantes recibieron procesos de capacitación enfocados en gestión ambiental, teoría del cambio, negociación de impacto, comunicación estratégica y diseño de emprendimientos circulares. Este componente formativo fue clave dentro del programa y marcó una diferencia importante frente a otros mecanismos de apoyo empresarial.
Ronald Pasig, jefe del equipo de Economía Circular de ProUrbano-GIZ, explicó precisamente que el acompañamiento técnico es parte esencial de la iniciativa. “No solamente se entrega el dinero. También se brinda asesoramiento y seguimiento a los emprendimientos para que puedan sacar el mayor provecho de esta oportunidad y desarrollar proyectos exitosos”, afirmó.
Detrás de cada proyecto premiado existe una historia de innovación aplicada a problemas concretos. Algunas iniciativas trabajan en reciclaje textil y reaprovechamiento de prendas; otras en clasificación y recuperación de residuos urbanos, reutilización de aceites de cocina usados, aprovechamiento de residuos de construcción, desarrollo de calzado sostenible, reducción del desperdicio alimentario o transformación de residuos orgánicos en nuevos insumos productivos.
Uno de los testimonios más representativos fue el de Morelia Molina, presidenta de la Asociación de Recuperadores de Base Recicla Tu Mundo e impulsora del proyecto El Turere Punto Lila. Para ella, el reconocimiento tiene un significado colectivo. “Este premio no solo reconoce un proyecto, sino una vida de perseverancia, dignidad y lucha de cientos de recolectores que aportan al cuidado del medio ambiente. Hoy celebramos que el trabajo de los recicladores está siendo visto, valorado y reconocido”, expresó.
En la misma línea, Berta Gegner, cofundadora y CEO de Tunic, emprendimiento enfocado en dar una segunda vida a ropa, calzado y accesorios en desuso, aseguró que este impulso permitirá ampliar el alcance del trabajo que ya vienen desarrollando. “Este reconocimiento significa muchísimo para nosotros. Es un impulso para seguir creciendo, fortaleciendo nuestro trabajo y ampliando el impacto que ya estamos generando. Demostramos que todos podemos ser parte del cambio dando una segunda vida a prendas que habían sido olvidadas”, señaló.
Entre las propuestas más innovadoras también destaca D’addario, proyecto que transforma pieles de paiche provenientes de aprovechamiento sostenible en productos de marroquinería de alto valor agregado. Su representante, Iván Fernández, resumió el impacto del proyecto al afirmar que “convertimos un subproducto que normalmente sería desechado en accesorios de lujo sostenible”, integrando conservación ambiental, desarrollo económico local y trabajo con comunidades indígenas.
Con esta primera edición, Ideas Circulares deja un mensaje claro: en Bolivia la innovación sostenible está creciendo y los residuos pueden dejar de ser un problema para convertirse en una oportunidad concreta de generar empleo verde, nuevos negocios y construir una economía más resiliente, donde emprender también significa transformar el futuro.
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