A raíz del pedido -estilo sindicato y no órgano o poder- luego de una mini cumbre del Presidente del Tribunal Supremo de recursos para el Judicial con amenaza de paro hasta las últimas consecuencias; se ha desatado una deliciosa polémica (siempre lo son, pues facilitan la libre circulación de ideas), sobre esa legítima pretensión Vs la tan cacareada y por el momento postergada como de costumbre, reforma judicial.
Conociendo el sistema desde sus entrañas, sostengo que como ocurre en casi todos los ámbitos, ese pedido es muy legítimo; pues no sólo ese órgano sino el sistema de justicia que abarca mucho más, necesita y con urgencia de mayores recursos económicos que bien invertidos, servirían en alguna medida para mejorar el servicio. Por ejemplo, si se incrementaría el número de jueces es muy probable que los escandalosos niveles de retardación de justicia disminuirían en alguna medida, etc.
No obstante, afirmo también que hay que hilar más fino. Más allá de esa necesaria y legítima pretensión, lamento mucho que la manera de presentarla y luego defenderla (huevos de por medio) se haya convertido en el peor ejemplo de como se rifa una pretensión, que de haberla presentado con algo de estrategia siquiera y menos show o histrionismo, podría haber tenido mejor suerte. Amenazar con un paro del servicio público de la administración de justicia -que nunca para, dada precisamente esa su naturaleza-, nada más ni nada menos por su CEO y encima viniendo del reciente desastre que acaba de perpetrarnos el sindicalismo con su delincuencial paro de más de 50 días; es pues a todas luces un gravísimo error, peor si no se ha tenido el cuidado de por lo menos esbozar un siquiera breve plan que respalde ese pedido: ¿Cuántos ítems más, dónde, cómo y para qué, qué cuestiones tecnológicas exactamente, etc? eran por lo menos los datos siquiera preliminares que debían sernos expuestos al soberano, como respaldo del pedido.
Al final del día, lo único que se ha logrado es rifar ese legítimo pedido como lo prueba más allá de toda duda razonable la enorme cantidad de divertidos memes que han empezado a circular al respecto, además de las eternas comisiones (Cuando no sabes cómo solucionar un conflicto, siempre cae bien mientras tanto la “comisionitis…).
Con todo, celebro que la ocasión haya servido para -siquiera- acordarnos de la siempre prometida y cacareada reforma judicial, al extremo que en las temibles RRSS ha surgido la preguntita: ¿Primero es la plata o primero la reforma? Es decir, muchos han espetado qué si el Judicial quiere más plata, ya que se trata de su primer interés, debiera por lo menos haber percutido -en serio, sin shows, cumbres o discursos de por medio- algunas primeras señales de la tan discurseada reforma judicial. Me acuerdo que a finales del año pasado hubo una nueva cumbre -hasta me invitaron- con otro nombrecito, con señales auspiciosas pues estuvieron en el bellísimo Centro de Convenciones las cabezas de todos los órganos, toda la pesada del Judicial (incluyendo a 2 truchos impresentables) y muchos representantes no sólo de ese órgano sino del foro. Hasta el día de hoy, ni siquiera las conclusiones y peor las propuestas de las 12 mesas de trabajo han sido siquiera difundidas entre los asistentes y/o la opinión pública y como nos habíamos temido, el evento sólo sirvió para el autobombo, likes de los empleados, etc; pero al final del día, no sé conoce de algún resultado siquiera inicial del cónclave.
Lo peor de todo es que también al final del día, pese a que varios de los altos cargos gozan de legitimidad, existen algunos fallos interesantes de los altos tribunales y lindos discursos de defensa de la independencia, etc; el sistema de administración de justicia sigue manteniendo los mismos déficits para el soberano. Sigue la retardación (20.000 procesos en el TCP); en muchos casos corrupción (Ej: caso Fancesa & Grupo Gloria & Zapatero); falta de independencia interna y externa, escasa tutela y peor efectiva, etc. Sigue MAS de lo mismo, pues también una parte significativa de sus operadores que antes doblaron las rodillas ante el tirano de Orinoca, hoy hacen algo parecido pero para el otro lado; lo que es igual de repudiable, pues la esencia del sistema es su independencia frente a cualquier poder, sea el político partidario o cualquier otro.
Si bien es razonable y justificada esa exigencia de mayores recursos, también hay que saber “vender el charque” no sólo al gobierno -que tiene la billetera, escuálida, pero la tiene- sino al soberano y ello pasa por hacer los deberes y en lo que le concierne al Judicial (puede y mucho) debe dar pruebas más allá de toda duda razonable, que hay una genuina voluntad de auto reforma traducida en acciones, más allá de los discursos, eventos y shows que sólo sirven para el auto bombo en las RRSS. “FORMARSE NO ES NADA FÁCIL, PERO REFORMARSE LO ES MENOS AÚN”. Jean COCTEAU
Arturo Yañez Cortes