La Paz, 8 de junio de 2026 (AND).- La automatización, la inteligencia artificial y la transformación digital están redefiniendo el mercado laboral. Sin embargo, lejos de reemplazar completamente a las personas, las empresas buscan ahora un perfil más complejo: profesionales capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades humanas. Comunicación efectiva, pensamiento crítico, adaptabilidad y empatía son competencias que hoy pesan tanto como el dominio de herramientas digitales o el análisis de datos.
Valeria lo entendió apenas comenzó a trabajar en un banco digital. Egresada de Ingeniería Económica en 2025, llegó con formación en análisis de datos y programación, pero pronto descubrió que el verdadero diferencial estaba en su capacidad de relacionarse con las personas. Al liderar un proyecto de microcréditos para emprendedores, tuvo que traducir modelos financieros complejos a un lenguaje sencillo para clientes sin conocimientos técnicos.
Su habilidad para escuchar, comunicar y adaptarse fue decisiva cuando el banco incorporó sistemas de inteligencia artificial para evaluar riesgos. Mientras muchos veían la automatización como una amenaza, Valeria logró integrarse rápidamente al nuevo entorno digital y aportar mejoras a los algoritmos desde una mirada crítica y humana. Hoy es reconocida dentro de la empresa como una “agente de soluciones”.
El caso refleja una tendencia creciente en el mercado laboral. Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de Unifranz, sostiene que las empresas ya no buscan únicamente dominio técnico. “Estamos hablando de habilidades blandas y habilidades duras. Adicionalmente al bagaje teórico-conceptual que se enseña en las universidades tradicionalmente”, explica. Según el académico, competencias como la comunicación efectiva, la empatía y la capacidad de adaptación son fundamentales para desenvolverse en entornos laborales cambiantes y digitalizados.
La realidad también alcanza al sector salud. Diego, médico graduado en 2024, descubrió que el conocimiento científico no bastaba para enfrentar las exigencias de un hospital público. Durante su formación universitaria participó en talleres de inteligencia emocional y liderazgo empático, herramientas que luego marcarían la diferencia en su ejercicio profesional.
En plena emergencia sanitaria local, Diego coordinó equipos multidisciplinarios bajo presión extrema. Su capacidad de mantener la calma, motivar al personal y acompañar emocionalmente a pacientes y familias fue tan importante como sus conocimientos clínicos. Además, tuvo que adaptarse rápidamente a modelos híbridos de atención mediante telemedicina.
Para Ariel Mario Quispe, jefe de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de Unifranz, este tipo de competencias son indispensables en profesiones donde el componente humano es central. “Las habilidades blandas nos ayudan a saber relacionarnos con los demás, tener comunicación efectiva y asertiva para crear cohesión y sinergia en el equipo de trabajo”, señala. El especialista añade que muchas organizaciones fracasan porque no cuentan con personas comprometidas y capaces de trabajar colaborativamente.
La automatización ha incrementado aún más la necesidad de estas competencias. De acuerdo con reportes del Foro Económico Mundial y estudios de LinkedIn Workplace Learning, habilidades como resiliencia, pensamiento analítico, creatividad, liderazgo e inteligencia emocional son hoy de las más valoradas por los reclutadores. El 89% de los empleadores considera que las habilidades blandas son tan importantes como las técnicas al momento de contratar.
Camila, diseñadora gráfica egresada en 2025, representa esa nueva generación de profesionales híbridos. Al ingresar a una startup de software educativo, descubrió que no bastaba con diseñar interfaces atractivas. La empresa necesitaba alguien capaz de conectar creatividad, análisis y visión estratégica.
Cuando la startup decidió expandirse internacionalmente, Camila lideró la adaptación cultural de las plataformas digitales. Para ello combinó diseño, inteligencia emocional y conocimientos de experiencia de usuario (UX), además de aprender nociones básicas de programación. Su capacidad de comunicar ideas de forma clara y persuadir a inversionistas fue clave para conseguir financiamiento.
“Las empresas buscan personas que no solo ejecuten tareas, sino que aporten valor, innoven y se adapten a los cambios”, sostiene Bedregal. El académico advierte que el mercado laboral exige hoy profesionales integrales, capaces de unir competencias digitales con habilidades humanas y pensamiento estratégico.
El avance de la inteligencia artificial también está acelerando la transformación de las profesiones. Según especialistas de Unifranz, carreras vinculadas a inteligencia artificial, análisis de datos, robótica, transformación digital y sostenibilidad tendrán alta demanda en los próximos años. Sin embargo, incluso en estos campos tecnológicos, las habilidades blandas seguirán siendo determinantes.
“La preparación para las profesiones del futuro implica una combinación de educación formal, desarrollo de habilidades prácticas y una actitud proactiva hacia el aprendizaje continuo”, afirma Ariel Villarroel, coordinador nacional del Instituto de Innovación Educativa de Unifranz.
En este contexto, las universidades enfrentan el desafío de formar profesionales capaces de desenvolverse en escenarios cada vez más complejos. Unifranz ha incorporado un modelo educativo transformador que combina formación técnica, experiencias prácticas y desarrollo de habilidades blandas desde las aulas.
A través de proyectos colaborativos, metodologías basadas en retos reales, innovación, internacionalización y aprendizaje experiencial, la universidad busca preparar estudiantes que puedan integrarse rápidamente al mercado laboral y liderar procesos de cambio. El objetivo no es solo formar expertos en una disciplina, sino profesionales completos: personas capaces de innovar, trabajar en equipo, resolver problemas y adaptarse a un entorno donde lo humano se ha convertido en el verdadero valor diferencial frente a la automatización.
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