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Innovación y Educación

Hantavirus en Bolivia: síntomas, riesgos y señales de alerta de una enfermedad letal

La preocupación por esta enfermedad volvió a cobrar fuerza en el país luego de que el Sedes de Tarija activara, este lunes, una alerta epidemiológica tras confirmar cuatro casos de hantavirus en lo que va del 2026.
13 de mayo, 2026 - 14:50
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El hantavirus se transmite principalmente por la inhalación de partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores silvestres infectados.  Foto: Unifranz
El hantavirus se transmite principalmente por la inhalación de partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores silvestres infectados. Foto: Unifranz

La Paz, 13 de mayo de 2026 (AND).- Una fiebre intensa, dolor muscular y dificultad para respirar pueden parecer síntomas de una gripe fuerte. Sin embargo, detrás de esos malestares podría esconderse el hantavirus, una enfermedad zoonótica altamente peligrosa transmitida por roedores silvestres. 

El médico epidemiólogo y experto en medicina tropical Jhonny Ayllón Cayetano, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte que el desconocimiento y la exposición a ambientes contaminados siguen siendo factores de riesgo en Bolivia.

“Este virus puede manifestarse de dos formas severas en el organismo. La más frecuente en América es el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), una afección agresiva que compromete gravemente los pulmones y cuya mortalidad puede alcanzar hasta el 50%. Sin embargo, también puede afectar de manera importante a los riñones, especialmente en otros continentes donde predominan las formas renales de la enfermedad”, puntualiza el experto.

La preocupación por esta enfermedad volvió a cobrar fuerza en el país luego de que el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Tarija activara, este lunes, una alerta epidemiológica tras confirmar cuatro casos de hantavirus en lo que va del año en municipios fronterizos con Argentina, específicamente en Bermejo, Yacuiba y Padcaya. Los contagios, detectados mediante análisis de laboratorio, generan preocupación por la cercanía con zonas como Orán y Jujuy, donde existe mayor circulación del virus. A nivel nacional, Bolivia registra 18 casos positivos de hantavirus durante esta gestión —13 en La Paz, 4 en Tarija y 1 en Beni— además de cinco fallecidos.

Un pequeño roedor detrás de un brote mortal

Hace algunos años, Ayllón fue convocado para investigar un brote de hantavirus en la región de los Yungas al norte de La Paz. Lo que encontró marcó su carrera profesional. Al llegar al “punto cero”, descubrió que varios soldados habían acampado en una antigua casucha invadida por un roedor poco común.

“Era un ratoncito pequeño, de cola larga, que no corría como otros ratones, sino que saltaba. Ese era el vector transmisor del virus”, relata el especialista.

El epidemiólogo explica que estos roedores eliminan el virus a través de la orina, heces y saliva. Cuando esos residuos se secan, las partículas virales quedan suspendidas en el aire y pueden ser inhaladas por las personas.

“Comían, orinaban y defecaban sobre restos de comida. El polvo contaminado ingresaba por inhalación y así se producía el contagio. En esa oportunidad varios de esos jóvenes uniformados fallecieron a causa de esta enfermedad”, sostiene.

Síntomas que suelen confundirse con una gripe

El hantavirus se transmite principalmente por la inhalación de partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores silvestres infectados. Aunque el contagio entre personas es poco frecuente, especialistas advierten que la cepa Andes, presente en Sudamérica, sí ha demostrado transmisión de persona a persona en casos de contacto muy cercano y prolongado.

Los primeros síntomas suelen confundirse con una gripe fuerte. La enfermedad inicia con fiebre, cansancio extremo, intensos dolores musculares —sobre todo en muslos, cadera y espalda— además de dolor de cabeza. En algunos pacientes también aparecen náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.

Entre cuatro y diez días después, el cuadro puede agravarse rápidamente. Los pacientes presentan dificultad severa para respirar, tos, sensación de presión en el pecho y presión arterial baja, señales de alerta que requieren atención médica inmediata debido al alto riesgo de complicaciones pulmonares.

“Los pacientes empiezan con dificultad para respirar, opresión en el pecho y compromiso pulmonar severo. Ahí es donde la enfermedad se vuelve altamente peligrosa”, explica Ayllón.

El especialista señala que en América los pulmones son los órganos más afectados, mientras que en Europa y Asia predominan los daños renales.

Durante la investigación del brote, los médicos también observaron secuelas poco comunes. Algunos pacientes presentaron pérdida de memoria, alteraciones emocionales y síntomas neurológicos.

“Nos decían que olvidaban cosas recientes o que se sentían emocionalmente más vulnerables. Los virus pueden afectar el sistema nervioso central y este no fue la excepción”, añade.

Prevención: la mejor defensa frente al hantavirus

Aunque existen casos raros de transmisión de persona a persona con la cepa Andes en Sudamérica, como el que actualmente mantiene en vilo a los pasajeros del crucero MV Hondius, el principal contagio sigue ocurriendo por contacto con ambientes contaminados por roedores.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que el hantavirus es más contagioso al inicio de la enfermedad, lo que justifica la aplicación de la cuarentena a los casos sospechosos.

Por ello, Ayllón recomienda evitar barrer en seco lugares cerrados o abandonados, especialmente galpones, depósitos o cabañas rurales.

“Lo correcto es ventilar los espacios por al menos 30 minutos y desinfectar con agua y lavandina antes de limpiar”, enfatiza. También aconseja usar mascarilla y guantes al manipular áreas con presencia de ratones, además de almacenar alimentos en recipientes herméticos.

Actualmente, no existe una vacuna ni un tratamiento específico contra el hantavirus. La atención médica se basa en soporte intensivo y tratamiento oportuno de los síntomas.

“El mejor modo de evitar complicaciones es cortar la cadena de transmisión y acudir inmediatamente a un centro de salud ante cualquier sospecha”, concluye el epidemiólogo.

La alerta sobre el hantavirus vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la vigilancia epidemiológica, la prevención y la información responsable. Porque, a veces, el mayor peligro puede esconderse en algo tan cotidiano como el polvo de una habitación cerrada.

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