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Economía

Producción minera cae hasta un 30% por escasez de explosivos y mala calidad del combustible, denuncian dirigentes

Sectores específicos, como el de productores de estaño, enfrentan mayores dificultades por la falta simultánea de combustible y explosivos.
20 de abril, 2026 - 17:27
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Foto: El Diario
Foto: El Diario

La Paz, 20 de abril de 2026 (ANF).- Dirigentes del sector minero advirtieron que la producción cayó entre un 20% y un 30% debido a la combinación de dos factores: la mala calidad del combustible y la escasez de explosivos, insumos esenciales para la operación diaria en los yacimientos.

Néstor Choque, presidente de la Cámara Nacional de Minería (Canalmin), y Octavio Ramos, expresidente de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin), coincidieron en que la situación ha derivado en la paralización de equipos, el deterioro de maquinaria y una drástica reducción de la actividad productiva en distintos puntos del país.

Choque denunció que la gasolina que actualmente se distribuye en el mercado interno presenta serias deficiencias. “Está contaminada y no es óptima para trabajar”, afirmó en contacto con ANF, al señalar que incluso vehículos livianos han quedado inoperativos por fallas mecánicas. 

En la misma línea, Ramos calificó el suministro como “el peor de los combustibles”, comparándolo desfavorablemente con el de países vecinos como Perú y Chile.

El impacto de esta situación no se limita a los vehículos. Según ambos dirigentes, las fallas recurrentes obligan a los trabajadores a destinar gran parte de su jornada a tareas de mantenimiento, reduciendo significativamente el tiempo efectivo de producción. Ramos añadió que, en algunos casos, la desesperación ha llevado a los mineros a utilizar aditivos para intentar mejorar el rendimiento del combustible, aunque sin resultados positivos.

Mientras el diésel no presenta problemas de la misma magnitud, la gasolina afecta de forma directa al transporte hacia las áreas de trabajo, dificultando el traslado de personal y equipos. Esto se traduce en retrasos, interrupciones y, en muchos casos, en la imposibilidad de iniciar operaciones.

Ramos estimó que la caída en la producción oscila entre el 20% y el 30%, debido principalmente a que los trabajadores no logran llegar a sus destinos o quedan varados en el camino. Choque, por su parte, describió un escenario aún más crítico: “La producción es mínima, en algunos casos solo se está cuidando el área sin trabajar realmente”. 

Sectores específicos, como el de productores de estaño, enfrentan mayores dificultades por la falta simultánea de combustible y explosivos.

Trabajadores mineros. Foto:AEP

Escasez de explosivos

La escasez de explosivos se ha convertido en otro de los principales cuellos de botella para el sector. Ramos describió la situación como un “calvario” y un “peregrinaje”, debido a la ausencia de los cuatro insumos básicos: dinamita, fulminantes, guías y nitrato. 

A su juicio, las empresas encargadas de la provisión, como Fanexa, administrada por la Corporación de las Fuerzas Armadas para el Desarrollo Nacional (Cofadena), y la privada Carmar han sido rebasadas por la creciente demanda.

“Hoy existen más de 3.000 cooperativas solo en La Paz, y la capacidad de abastecimiento ya no responde a esa realidad”, advirtió Ramos a ANF. En este contexto, Choque denunció además la especulación en los precios, señalando que la escasez permite a las empresas comercializadoras elevar los costos sin control efectivo del Estado.

Héctor Córdova, expresidente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y analista en temas mineros, sostuvo que el problema radica en que la capacidad de producción de explosivos ha sido superada por la expansión del sector. Explicó que Fanexa, una sociedad mixta entre el Estado y capital extranjero, no logra cubrir la demanda actual.

No obstante, Córdova subrayó que el control estatal sobre los explosivos responde a razones de seguridad nacional, dado el riesgo que implicaría su libre circulación. Sin embargo, advirtió que este control no puede convertirse en un obstáculo para la actividad económica si el Estado no garantiza el suministro.

Frente a este escenario, planteó la necesidad de una decisión estratégica por parte del Gobierno. Entre las alternativas, mencionó el fortalecimiento de la capacidad productiva de Fanexa mediante inversión pública, la importación masiva de explosivos por parte del Estado, o la apertura del mercado para permitir la participación del sector privado en la importación y distribución.

Imagen referencial de cartuchos de dinamita. Foto: archivo

Asimismo, destacó la importancia de avanzar hacia la industrialización del sector, recordando que actualmente el 72% de los insumos mineros son importados. “Es fundamental que el país produzca más de lo que consume en minería, para que el valor agregado se quede en Bolivia”, señaló en entrevista con ANF.

Mientras que los dirigentes mineros demandan medidas estructurales. Tanto Choque como Ramos ven con expectativa la realización de una cumbre nacional que reúna al Estado, el sector privado y el cooperativista para revisar el marco normativo vigente, en particular la Ley N° 535 de Minería y Metalurgia.

/FC/JA
 

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