La Paz, 10 de julio de 2025 (ANF).- Cada semana, en silencio, el centro minero de Huanuni entierra muertos. Son jóvenes, en su mayoría adolescentes, que ingresaron clandestinamente a las entrañas del cerro Posokoni en busca de mineral. Lo hacen sin equipo, sin seguridad, sin contrato, y muchas veces, sin salida.
Daniel Jarro, dirigente de los desocupados de Huanuni, denunció que “la gran realidad aquí en Huanuni es que entra gente joven de forma clandestina a los yacimientos (…) y la mayoría que llega a fallecer son menores de edad”. Para él, estas muertes no son accidentes, sino consecuencia directa del desempleo estructural.
Los jucus —como se conoce a quienes sustraen mineral de forma ilegal— se juegan la vida en cada incursión. El miércoles tres de ellos fueron hallados sin vida y con los cuerpos desmembrados tras un derrumbe. “Se han caído los planchones, y no se sabe si solamente son esas tres personas o puede haber más”, relató Jarro a ANF.
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