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Opinión

Alterum non laedere: no dañar al otro

15 de Junio, 2026
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40 y tantos días después, los criminales bloqueos que vienen flagelando a nuestro país parecen estar languideciendo, dejando una enorme estela de víctimas, daños y perjuicios. No es que se haya logrado construir una solución entre los involucrados, sino dada la insostenibilidad de la medida y peor, de la irracional pretensión de los bloqueadores buscando la caída de un gobierno legítimamente electo; al final del día parece que la salida serán los acostumbrados “cuartos intermedios” para disfrazar su fracaso, a cambio de impunidad.

Sin que ello signifique que el gobierno que administró la crisis, haya ganado. En abstracto, su medida muy zen de evitar por todos los medios el uso del monopolio de la fuerza proporcional como atributo de última ratio que también caracteriza a los estados contemporáneos evitando el muertito, habría sido exitosa; pero sólo en abstracto porque en el caso concreto, los daños y perjuicios colectivos han sido enormes para el propio gobierno que sale sumamente debilitado, pero sobre todo para “la patria” como gusta cacarear el Presidente, cuyos ciudadanos o mejor víctimas, hemos pagado con nuestra sistemática flagelación a través de esos tratos crueles, inhumanos y degradantes perpetrados por esas minorías eficaces.

A la vista del tiempo transcurrido en bloqueos -que bien podría candidatear al Guinness de la estupidez inhumana- y especialmente, de su alta capacidad destructiva que ha devastado lo más preciado de la humanidad como son las vidas -van como 17 muertos- además de pequeños emprendimientos, negocios y cualquier otro giro económico, cultural, deportivo (Circuito Oscar Crespo + CODASUR), etc, ya que todos hemos sido perjudicados por este nuevo ejercicio de sadomasoquismo colectivo; surgen los recuentos de los daños y perjuicios causados por los flageladores, espoleados y esponsoreados por la delincuencia organizada transnacional, capitaneada por el narcotráfico y aprovechada por el impresentable al borde del ataque de nervios, pues huele que al final del día estará no más ante el banquillo de los acusados aquí o lo que le es peor, vistiendo un coqueto uniforme naranja, en el imperio. 

A esta altura del desastre, no había solución medianamente viable, sino sólo salida. Lo peor de todo es que esa puerta como suele ocurrir ante similares calamidades previas, se basa en la más asquerosa y grosera impunidad que constituye una afrenta a las millonarias cifras de pérdidas directas, lucro cesante y daño emergente perpetradas por los bloqueadores.

Pactar esa salida para a como dé lugar salir del desastre es ciertamente una cuestión política, pero desde la ciencia del Derecho y hasta del sentido común, el menos común de los sentidos, surge el principio universal consistente en que todo el que causa un daño, está obligado a repararlo. Deriva del “Alterum non laedere” que significa no dañar a otro e implica qué si una persona o grupo, causa daños contra la vida, bienes o intereses de otro u otros, queda obligado a repararlo. Es la base de la responsabilidad civil y lo menciono aquí, para mostrarles que incluso no es necesario acudir necesariamente a la vía penal -delitos- sino a esta otra menos violenta pero que podría ser eficaz para que los causantes de esos graves daños que están identificados al menos en lo que concierne a sus cabecillas, respondan por los daños causados por sus delirios totalitarios y ello sirva, ojalá, para que nunca más los repitan. 

Los pactos políticos pueden -la política es el arte de lo posible y así nos va…- acordar ofensivamente esa impunidad hasta para los delitos perpetrados que han causado la muerte de varios conciudadanos incluyendo niños o personas en estado de vulnerabilidad; pero la sociedad civil y especialmente sus víctimas incluyendo por ejemplo a entidades que representan a la empresa y otras, pueden legalmente acudir a esta vía compensatoria que debiera servir como una suerte de prevención especial y particular para los causantes de tanto perjuicio. Que siempre queden impunes por sus delitos y daños es una invitación para que sigan metiéndole no más.

Es que como la Ciencia nos enseña, esa insultante impunidad otorga incentivo al agresor para que apenas tenga una nueva oportunidad o pretexto, le meta no más y reincida en su perversa práctica. Entonces sí a titulo de salida se les garantiza impunidad, estaremos construyendo sostenidamente un círculo vicioso de daños + impunidad, eternos. Es que: "Cuando la ley ya no te protege de los corruptos, sino que protege a los corruptos de ti, sabes que tu nación está condenada" Ayn RAND

Arturo Yañez Cortes

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