La Paz, 16 de septiembre de 2025 (ANF).- El exministro de Gobierno, Carlos Romero, y la exdirectora de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), Teresa Morales, coincidieron en señalar que el contrabando y el narcotráfico no sólo constituyen un problema económico y social en Bolivia, sino que además han perforado las estructuras del Estado y de las fuerzas de seguridad. Ambos advierten que la magnitud de la infiltración compromete la capacidad institucional del país para enfrentar a estas organizaciones criminales.
Romero sostuvo que la penetración del crimen organizado en instituciones públicas, organizaciones sociales y comunidades fronterizas es “una de las formas más peligrosas” en que se enfrenta a un Estado. “Es como un cáncer invisible que ataca por la espalda, distinto al enfrentamiento violento directo”, señaló a ANF.
El exministro explicó que durante la pandemia de COVID-19 las fuerzas públicas se replegaron a las ciudades, dejando zonas estratégicas a merced de redes criminales internacionales. Ese vacío, agregó, fue aprovechado para instalarse en territorios clave y consolidar nuevas rutas y economías ilícitas.
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