La Paz, 31 de julio de 2025 (ANF).- Bolivia comparte más de 850 kilómetros de frontera con Chile, un tramo extenso y poroso donde el contrabando opera con fluidez. A pesar de algunos esfuerzos institucionales, fiscales y especialistas advierten que la lucha contra este delito estructural enfrenta serias limitaciones en logística, coordinación e inteligencia.
“Lo que más hace falta es mayor personal policial, militar y fiscal. También necesitamos más vehículos, equipos modernos y mejor logística”, aseguró a ANF Aldo Morales, fiscal de Oruro, una de las regiones más golpeadas por el contrabando. Según explicó, en muchos operativos los funcionarios estatales se encuentran en clara desventaja frente a mafias mejor equipadas.
Morales destacó que los contrabandistas operan con teléfonos satelitales, mientras que los funcionarios deben lidiar con la falta de señal en las zonas rurales. “Estamos hablando de grupos que se anticipan a los controles usando tecnología como drones o los llamados ‘loros’, que son vigilantes adelantados”, detalló.
El coronel Eduardo Vidaurre Clavel, especialista en contrabando, coincidió con ese diagnóstico. Pero además señaló una falla estructural: la falta de coordinación entre instituciones. “El CEO (Comando Estratégico Operativo de las Fuerzas Armadas) no comunica ni coordina con la Aduana en sus operativos”, denunció.
Según Vidaurre, el CEO actúa de forma autónoma y solo entrega la mercancía incautada una vez finalizado el operativo. “No hay una labor conjunta de inteligencia. La Aduana tiene su oficina y el CEO la suya, pero ambas estructuras son débiles y trabajan por separado”, lamentó.

Desde la perspectiva de inteligencia operativa, el coronel considera que el país debe ir más allá de las incautaciones. “Incautar un camión o quemar dos no afecta a las mafias. Ellos incluso predisponen esos vehículos como carnada. Mientras distraen con eso, por otro lado, meten 100 camiones”, advirtió en contacto con ANF.
Frente a este modus operandi, Vidaurre propuso una estrategia basada en inteligencia financiera. “La Aduana debe liderar un centro especializado en esto. Ya se sabe quiénes son los contrabandistas, qué empresas tienen y cómo operan. Hay que golpearles donde realmente les duele: en sus cuentas”.
Desde el otro lado de la frontera, el exfiscal chileno Carlos Gajardo ofrece un análisis similar. “Se han hecho inversiones tecnológicas en los últimos años, pero son insuficientes frente a la magnitud del problema. Si se quiere un control eficiente, se necesita mucho más dinero, más drones y más funcionarios”.
Gajardo afirmó que incluso en Chile, donde los recursos han aumentado, las medidas siguen sin ser proporcionales al desafío. “La extensión territorial es demasiado grande como para creer que se puede controlar con el personal actual”, indicó a ANF.
Orlando Morales, exfiscal de Oruro, aportó otra arista al problema: la fragmentación institucional. “Con la creación del CEO se redujeron los COA (Control Operativo Aduanero). El CEO actúa de forma independiente, con su propia ley, mientras que los COA dependen directamente de la Aduana”, explicó.
Según Morales, esta doble estructura ha generado duplicidades e incluso conflictos operativos. “El COA planifica junto con la Aduana, mientras que el CEO interviene sin avisar, y recién comunica cuando ya ha incautado la mercancía”, observó.

Para Aldo Morales, el otro gran obstáculo es la amplitud de la frontera. “Tenemos una línea muy extensa con Chile, llena de pasos no autorizados. La cantidad de personal es insuficiente para cubrirla de forma efectiva”, señaló.
A esto se suma la sospecha de corrupción interna. “Sí, han existido denuncias sobre funcionarios con presunta relación con grupos de contrabandistas”, admitió el fiscal. Aunque aclaró que las investigaciones están en curso, aseguró que se aplican rotaciones cada tres meses para evitar vínculos indebidos.
El coronel Vidaurre sostuvo que esta desarticulación institucional permite a las mafias operar con mayor impunidad. “Cuando no hay coordinación ni inteligencia conjunta, los contrabandistas siempre estarán un paso adelante”, sentenció.
Para él, el cambio debe comenzar por fortalecer la estructura aduanera. “La Aduana tiene el conocimiento, los datos y la logística para articular un trabajo más certero. Lo que le falta es poder y respaldo político”, afirmó.
La frontera, por su amplitud y condiciones geográficas, seguirá siendo vulnerable si no se asignan más recursos humanos y técnicos. “Hemos mejorado, pero seguimos muy por debajo de lo necesario”, concluyó el fiscal Aldo Morales.
Mientras tanto, las rutas clandestinas continúan activas y las redes del contrabando se consolidan, desafiando al Estado en cada paso.

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