La Paz, 11 de diciembre de 2025 (ANF).- Un subteniente de la Policía permanece en terapia intermedia y otro efectivo que se encontraba en terapia intensiva en las últimas horas ya pudo hablar, ambos resultaron gravemente heridos durante el operativo de desbloqueo en Cotapachi, Cochabamba, donde siete efectivos policiales fueron atacados en medio de un enfrentamiento con comunarios.
El incidente ocurrió el lunes en el botadero de Cotapachi, en Quillacollo, donde un bloqueo de más de diez días derivó en un operativo policial que terminó en un violento enfrentamiento. Según el reporte oficial, los manifestantes recibieron al contingente con petardos y dinamita, lo que provocó la respuesta con agentes químicos.
Entre los siete policías heridos, uno de los afectados es un subteniente que recibió 18 esquirlas producto del disparo de una escopeta. Las lesiones alcanzaron la cadera, extremidades inferiores, la zona lateral del cuerpo y la nariz, según informó el fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina. Aunque la esposa del efectivo policial, dijo que recibió 32 esquirlas.
El oficial fue ingresado a terapia intermedia. En un video difundido poco después del hecho, el subteniente pedía auxilio desesperado a sus compañeros: “Tío, por favor, me estoy desangrando, no creo que llegue… estamos al medio del sembradío, por favor”, clamaba.
Por otra parte, la familia de otro efectivo policial denunció que fue golpeado y amenazado de muerte por comunarios. Su padre, Mario Quiroz, relató que intentaron colgar al efectivo y que su vida estuvo en riesgo: “Lo iban a matar como un animal. Querían colgarlo. Yo quiero justicia para mi hijo”, declaró entre lágrimas.
Quiroz también afirmó que su hijo no portaba arma de fuego, sino únicamente gases lacrimógenos, como se observó en las imágenes del operativo.
“Mi hijo no tenía arma, solo su lanza gas. ¿Cómo van a hacer eso? En todos lados matan policías y nadie dice nada”, protestó.
El subteniente herido con esquirlas está aprehendido y la Fiscalía abrió una investigado por el delito de homicidio, porque asumió su responsabilidad de haber disparado su arma ante el ataque de los comunarios.
La Policía Boliviana, por su parte, denunció que los uniformados cayeron en una “emboscada planificada”. El inspector general, general Gunther Agudo, afirmó que los comunarios usaron explosivos y que incluso se registraron heridos por manipulación de artefactos días antes, lo que demostraría, según dijo, una preparación previa.
“Buscaban generar convulsión y evitar el ingreso al botadero”, indicó Agudo, quien confirmó que se aprehendió a tres personas en posesión de explosivos y 20.000 bolivianos, presuntamente destinados a pagar a los movilizados.
El general también informó que un efectivo policial fue arrestado por el uso de su arma de reglamento durante el enfrentamiento, pese a que los manuales de operación prohíben portar armas de fuego en este tipo de tareas. El caso será investigado por el Ministerio Público y por la vía administrativa.
El enfrentamiento dejó un saldo de dos comunarios fallecidos, al menos 16 heridos y ocho aprehendidos.
El conflicto se originó por un diferendo de límites entre los municipios de Quillacollo y Colcapirhua, que derivó en la instalación del bloqueo en el acceso al botadero. La Alcaldía de Colcapirhua contaba con una sentencia constitucional para intervenir con apoyo policial.
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