La Paz, 22 de abril de 2026 (ANF).- Un estudio basado en más de dos décadas de datos sobre cultura política evidenció un deterioro sostenido de la confianza ciudadana en los órganos del Estado, así como un debilitamiento del respaldo a la democracia, afirmó el economista Gonzalo Vargas, investigador de Ciudadanía, una organización que es parte UNITAS.
La exposición fue presentada en el inicio de la cátedra “Bolivia”, promovida por la organización UNITAS en el marco de sus 50 años de vida, donde Vargas, analizó la evolución de la democracia boliviana desde finales de la década de 1990.
El estudio recoge resultados de un trabajo desarrollado en alianza con la Universidad de Vanderbilt, dentro de un proyecto internacional de cultura política, con base en encuestas aplicadas desde 1998 y conformando una de las bases de información más extensas sobre percepciones ciudadanas, institucionalidad democrática y participación política en Bolivia.
Según los datos, la legitimidad democrática mostró un crecimiento sostenido hasta aproximadamente 2010, pero desde entonces registra una caída persistente en la confianza hacia los órganos Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral.
Vargas señaló que la evaluación ciudadana refleja un deterioro generalizado de la institucionalidad democrática, expresado en una pérdida progresiva de credibilidad pública.
En el caso del Órgano Legislativo, la confianza aumentó hasta 2010, pero posteriormente presentó fluctuaciones y una caída continua desde 2017.
Respecto al Órgano Judicial, el estudio indica que solo el 20,7 % de la población considera que garantiza un juicio justo, uno de los niveles más bajos de la región. En cuanto al Órgano Ejecutivo, la percepción ciudadana se vincula directamente con “la evaluación de la efectividad gubernamental”, lo que confirma que la confianza en el Gobierno influye en la valoración del sistema democrático en su conjunto
El informe también identifica una reducción significativa en la confianza hacia el Órgano Electoral, que tras un periodo de crecimiento hasta 2010 sufrió una caída abrupta y se mantiene en niveles bajos.
Según Vargas, la debilidad institucional constituye una señal de alerta para la democracia, ya que “no existe un sistema democrático vigoroso sin instituciones que cuenten con confianza ciudadana”.
Los resultados comparativos entre 2000 y 2023 muestran además un desgaste en el respaldo a la democracia como forma de gobierno. El apoyo alcanzó cerca del 70 % en torno a 2010, pero para 2023 cayó unos 20 puntos, situándose apenas por encima de la mitad de la población, uno de los niveles más bajos registrados en el periodo estudiado.
La satisfacción con la democracia presenta una tendencia similar, con un descenso continuo desde 2014, lo que refleja una creciente percepción de que el sistema político no responde a las demandas ciudadanas.
El estudio vincula este deterioro con factores como la desconfianza electoral, la percepción de inseguridad y el aumento de la polarización política.
Otro hallazgo relevante es la disminución de la confianza interpersonal entre bolivianos, que desde 2012 desciende hasta situarse en torno al 40 %, uno de los niveles más bajos en América Latina.
Los resultados forman parte de una publicación editada en 2025 que sistematiza más de 20 años de estudios sobre opinión pública y democracia en Bolivia, disponible en la página web de Ciudadanía.
//GPP//JA//smr
Articulo sin comentarios