La Paz, 15 de abril de 2026 (AND).- En su aniversario, el departamento enfrenta el desafío de reducir su dependencia de los hidrocarburos y apuesta por sectores emergentes como la vitivinicultura, la agroindustria y el turismo para sostener su desarrollo económico.
Este 15 de abril, Tarija conmemora un nuevo aniversario en un contexto decisivo. Tras más de dos décadas como eje de la economía energética de Bolivia, el departamento enfrenta hoy la necesidad de redefinir su modelo productivo ante la caída de la producción de gas y la disminución de ingresos. La transición no solo implica un reto económico, sino también una oportunidad para diversificar y apostar por sectores con mayor valor agregado.
Actualmente, cerca del 50% del Producto Interno Bruto (PIB) de Tarija sigue vinculado al gas natural, lo que evidencia una fuerte dependencia. “Alrededor del 50% de nuestro producto interno bruto todavía está representado por la producción y los ingresos generados por la venta de gas natural al mercado externo principalmente”, señala Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija.
A pesar de este escenario, el departamento conserva ventajas competitivas que podrían marcar el rumbo de su desarrollo. “Tarija es un departamento con mucho potencial… también es un productor agropecuario, industrial y tiene un importante perfil turístico, sectores que deben ser potenciados”, afirma Romero, destacando la necesidad de impulsar nuevas áreas económicas.
El desafío de dejar atrás la dependencia gasífera
El auge del gas permitió a Tarija generar más de 60 mil millones de dólares en exportaciones en los últimos 20 años, principalmente hacia Brasil y Argentina. Sin embargo, el retorno económico directo para la región fue limitado, lo que dejó al descubierto debilidades estructurales en la gestión de estos recursos.
“De todo este increíble monto, solo retornó al departamento menos del 10%… y en su mayor parte fue destinado al gasto y no a la inversión”, advierte Romero. Esta situación, sumada al agotamiento progresivo de los campos gasíferos, ha intensificado la urgencia de construir un modelo económico más sostenible y menos dependiente de los hidrocarburos.
En este nuevo contexto, la diversificación productiva se convierte en una prioridad estratégica. Sectores como la agroindustria, la vitivinicultura y el turismo aparecen como alternativas capaces de generar empleo, atraer inversión y fortalecer la economía regional.
Vino, singani y turismo: oportunidades para el desarrollo
Entre las apuestas con mayor proyección destaca la industria vitivinícola. Tarija ha logrado posicionar sus vinos y singanis en mercados internacionales, abriendo nuevas oportunidades de crecimiento. “Algo que sería bueno fomentar con mayor fuerza… es la vitivinícola. Los vinos y los singanis ya se están exportando a Japón, México, Alemania… e ingresando a otros mercados”, explica Luis Carlos Ríos, docente de Ingeniería Económica en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
El potencial no solo radica en la exportación, sino en la articulación con el turismo. “Hay que potencializar ese rubro… mezclarlo con circuitos turísticos para que la gente conozca y pruebe los productos”, añade Ríos, resaltando el valor de integrar experiencias productivas con la oferta turística.
No obstante, persisten desafíos estructurales que limitan la competitividad. “No hay laboratorios locales para certificaciones internacionales… eso genera costos en tiempo y recursos”, advierte el especialista, evidenciando la necesidad de fortalecer capacidades técnicas en la región.
El turismo, por su parte, sigue siendo una oportunidad subaprovechada. “La industria sin chimeneas no ha sido todavía medianamente explotada… pese a los diversos atractivos culturales, naturales y folclóricos”, sostiene Romero.
En este aniversario, Tarija no solo celebra su historia, sino que enfrenta una decisión clave: transformar su potencial en desarrollo sostenible. La apuesta por el valor agregado, la innovación y la diversificación marcará si el departamento logra consolidar un nuevo ciclo económico más resiliente y competitivo.
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