La Paz, 02 de abril de 2026 (AND).- Viajar en Semana Santa ya no implica grandes presupuestos ni largos desplazamientos. En Bolivia, cada vez más personas —especialmente jóvenes— apuestan por escapadas cortas, económicas y cargadas de significado. La tendencia se alinea con los llamados “viajes experienciales”, donde lo importante no es solo el destino, sino la conexión con la cultura, la naturaleza y las tradiciones locales.
“En Semana Santa hoy en día los jóvenes buscan destinos que sean cercanos, accesibles, pero que además les ofrezcan experiencia”, explica Javier Rivera, director de la carrera de Administración de Hotelería y Turismo de Unifranz. Este cambio ha impulsado el turismo interno y la revalorización de rutas próximas.
Desde La Paz, Copacabana se mantiene como el destino estrella. Su atractivo no solo radica en el Lago Titicaca, sino también en su relevancia espiritual. “El destino más importante del país es Copacabana… estar en el santuario, el centro católico número uno de Bolivia, es clave”, señala el docente Juan Carlos Núñez. A ello se suman recorridos a la Isla del Sol, que combinan tradición, historia y paisajes únicos.
Para quienes prefieren la aventura, los Yungas ofrecen alternativas como Coroico, Sorata o rutas de trekking como El Choro y Takesi. “Son rutas de caminata de tres o cuatro días (…) con vistas impresionantes”, destaca Núñez, subrayando su potencial para quienes buscan experiencias activas y de bajo costo.
En Cochabamba, opciones como Villa Tunari, Corani o el Parque Nacional Carrasco permiten disfrutar de la biodiversidad sin grandes gastos. Mientras tanto, Chuquisaca invita a descubrir Tarabuco o Villa Serrano, donde la cultura y las tradiciones locales enriquecen la experiencia.
El sur del país también se posiciona como una alternativa accesible. Toro Toro y el Salar de Uyuni, en Potosí, destacan por sus paisajes únicos, al igual que el Parque Nacional Sajama en Oruro. En el norte amazónico, Rurrenabaque y el Madidi atraen a quienes buscan ecoturismo y contacto directo con la naturaleza.
Más allá del destino, la clave está en la planificación. “Puedes viajar a cualquier lugar siempre y cuando lo hagas de manera organizada, lo planifiques con tiempo y busques diferentes alternativas”, recomienda Rivera. Esta práctica permite optimizar costos y aprovechar mejor la oferta disponible.
El enfoque del turismo también está cambiando. “No se trata solo de viajar por devoción, sino de vivir un destino de una manera mucho más integral”, sostiene el académico, destacando la importancia de combinar gastronomía, cultura y naturaleza en una sola experiencia.
En esa línea, Rivera enfatiza un giro en la industria: “Es clave dejar de vender servicios sueltos y empezar a vender experiencias completas”. Esta visión responde a una demanda creciente por propuestas accesibles, integradas y con valor agregado.
Así, Semana Santa se consolida como una oportunidad ideal para redescubrir Bolivia sin gastar de más. Ya sea en destinos religiosos, rutas de aventura o escapadas culturales, la oferta es amplia y diversa. Hoy, viajar cerca también significa viajar mejor.
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