La Paz, 4 de abril de 2026 (AND).- Vivir una experiencia académica en el extranjero ya no es un sueño lejano, sino una oportunidad concreta para estudiantes que buscan ampliar su horizonte profesional. En ese contexto, el Programa de Internacionalización de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) se consolida como una plataforma que combina formación académica, intercambio cultural y crecimiento personal.
La historia de Ithan Escobar, estudiante de Ingeniería de Sistemas, refleja el impacto de esta experiencia. “Fui a Perú a la ciudad de Chiclayo, en el distrito Lambayeque. La universidad se llama Universidad Señor de Sipán”, relata, al recordar su semestre de intercambio.
Más allá del viaje, la experiencia implica adaptarse a nuevas exigencias académicas y metodologías. “En la universidad me tocaba pasar clases, a veces cuatro horas de corrido por materia, y me tocaba investigar algunos temas porque eran temas nuevos para mí”, explica Escobar. Este proceso, aunque desafiante, fortalece la disciplina y la capacidad de aprendizaje autónomo.
La motivación, sin embargo, va más allá de lo académico. “Mi motivación principal fue la oportunidad de viajar (…) además, conocer diferentes países, diferentes culturas y gracias a la Internacionalización de Unifranz, pude hacerlo y también he combinado con mis estudios sin retrasarlos o sin congelarlos”, destaca el estudiante.
En el ámbito profesional, el intercambio se traduce en nuevas competencias. En carreras como Ingeniería de Sistemas, esto significa explorar herramientas, enfoques y tecnologías distintas. “Lo nuevo que aprendí respecto a mi carrera fue: nuevas formas de resolver algoritmos, diferentes lenguajes de programación, las formas de resolver la minería de datos y cómo usar la inteligencia artificial”, señala.
El entorno también juega un rol clave en el aprendizaje. “La universidad tiene laboratorios, es una universidad muy grande que tiene un campus muy grande con muchos árboles, tiene columpios y se enfoca en que el estudiante se sienta cómodo en la universidad”, describe Escobar, evidenciando cómo los espacios influyen en la experiencia educativa.
Pero el verdadero valor de la internacionalización trasciende lo académico. Vivir en otro país implica desarrollar habilidades como la adaptación, el pensamiento crítico y la interacción en contextos multiculturales, competencias cada vez más demandadas en el mercado laboral.
A nivel personal, el impacto es profundo. “Gracias a la internacionalización respecto al académico, me siento muy bien porque aprendí nuevas cosas respecto a mi carrera”, afirma. Este tipo de vivencias fortalece la autonomía y amplía la visión del mundo.
Además, el intercambio permite construir redes de contacto internacionales, generando vínculos que pueden convertirse en oportunidades futuras. La experiencia no solo forma profesionales más competitivos, sino también ciudadanos globales.
Escobar lo resume con una invitación clara: “recomiendo que lo hagan, que no tengan miedo… que se atrevan y tengan esa curiosidad que es una experiencia única, que te cambia tanto como persona como académicamente”.
Así, la internacionalización en Unifranz se posiciona como una herramienta clave para formar líderes con visión global, preparados para desenvolverse en entornos diversos y afrontar los desafíos de un mundo cada vez más interconectado.
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