La Paz, 19 de marzo de 2026 (AND).- El mercado laboral ya no se mueve al ritmo de los títulos, sino al de las habilidades. En un entorno marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización acelerada, los profesionales que logran destacar son aquellos capaces de combinar competencias tecnológicas con habilidades humanas difíciles de reemplazar.
Hoy, aprender nuevas herramientas, adaptarse a entornos híbridos y reinventarse constantemente se ha convertido en parte natural de la vida laboral. La transformación digital no solo está cambiando cómo trabajan las empresas, sino también qué tipo de talento buscan.
“El mercado laboral global está atravesando una serie de transformaciones impulsadas por el avance tecnológico, la digitalización y la automatización, lo que representa tanto una oportunidad como un desafío para empresas y trabajadores”, afirma Rafael Vidaurre, quien fuera coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT), parte del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).
En este escenario, la empleabilidad ya no depende únicamente del conocimiento técnico. Estudios internacionales, como el realizado por NTT Data y Chazz sobre perfiles profesionales hacia 2030, muestran que el profesional del futuro deberá combinar competencias digitales avanzadas con habilidades humanas como la comunicación, la creatividad y la toma de decisiones.
Hammeleth Saavedra Nagayama, director de la carrera de Ingeniería Comercial en Unifranz Santa Cruz, señala que esas capacidades humanas se están convirtiendo en el verdadero diferencial en un mercado laboral cada vez más automatizado.
“Las habilidades humanas, relacionadas con la comunicación, las emociones o la toma de decisiones, entre otras, hacen la diferencia y su desarrollo es más imprescindible que nunca. Por supuesto que las universidades tienen que incluir éstas en su misión”, sostiene.
Aprender, desaprender y volver a aprender
El nuevo escenario laboral exige profesionales capaces de evolucionar de forma constante. Adaptarse al cambio, innovar y seguir formándose ya no es una ventaja competitiva, sino una condición básica para mantenerse vigente.
No es casual que el 51,9% de los encuestados en el estudio de NTT Data y Chazz considere que la capacidad de aprendizaje continuo será la habilidad más valiosa en los próximos años. Tampoco sorprende que el 96% prefiera modelos laborales distintos al tradicional, como el trabajo remoto o híbrido, una señal clara de que la cultura organizacional está cambiando.
En paralelo, el Foro Económico Mundial estima que las habilidades blandas podrían aumentar la empleabilidad hasta en un 26% hacia 2030. Esta tendencia coincide con el análisis del ONT, que identifica una creciente demanda de perfiles capaces de combinar tecnología y pensamiento estratégico.
Tecnología con criterio
El profesional de la era digital no solo necesita manejar herramientas tecnológicas, sino entender cómo utilizarlas de forma crítica. Dominar inteligencia artificial generativa, analizar datos —preferentemente en tiempo real— o conocer principios básicos de ciberseguridad se está convirtiendo en parte del nuevo perfil laboral.
Sin embargo, el verdadero valor está en la capacidad de interpretar esa información, validar resultados y tomar decisiones responsables en entornos donde humanos y máquinas trabajan cada vez más cerca.
El reto para las universidades
Frente a esta transformación, la educación superior tiene el desafío de actualizar sus modelos formativos. La formación del profesional digital exige currículos más flexibles, aprendizaje basado en proyectos y un fuerte énfasis en pensamiento crítico.
“Es clave el entrenamiento en pensamiento crítico y la resolución de problemas, porque son habilidades cruciales en un entorno donde los profesionales deben adaptarse y abordar desafíos complejos”, sostiene Saavedra.
Preparar talento para este nuevo escenario implica formar personas capaces de combinar tecnología, creatividad y resiliencia. Más que especialistas rígidos, el mercado busca profesionales versátiles que sepan colaborar, aprender continuamente y transformar la incertidumbre en oportunidad.
En la economía digital, dominar herramientas tecnológicas abre puertas, pero saber pensar, crear y decidir con criterio será lo que realmente diferencie a los profesionales capaces de liderar el futuro.
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