La Paz, 16 de enero de 2026 (AND).- Ampliar los horizontes académicos y profesionales es una meta cada vez más presente entre los jóvenes que buscan destacar en un mundo globalizado. Para lograrlo, la formación de base resulta clave, como lo demuestra la experiencia de Gabriel Matheus Janco de Freitas, ingeniero de sistemas boliviano que decidió llevar su aprendizaje más allá de las fronteras del país.
“Lo que aprendí fue la base que me permitió aprovechar al máximo mi experiencia en Brasil. Sin esa preparación previa, habría sido imposible comprender y asimilar todo lo que viví allá”, afirma Gabriel, egresado de la Universidad Franz Tamayo, quien cursó un semestre académico en la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), en São Paulo, considerada una de las instituciones más prestigiosas de América Latina.
Su motivación fue clara desde el inicio. “Yo fui a la Universidad de Campinas, en Sao Paulo, Brasil, en la ciudad de Campinas. Fui ahí por el principal motivo de que esta universidad está en tercer lugar en el ranking de las mejores universidades latinoamericanas”, relata. El objetivo: profundizar sus conocimientos en inteligencia artificial y acceder a tecnologías de vanguardia.
Las expectativas no tardaron en cumplirse. “He visto todo tipo de tecnología que se desarrolla en la universidad. Me han abierto las puertas en algunos laboratorios para realizar lo que llaman allá iniciación científica, además de la parte laboral en otras empresas alrededor de la universidad”, comenta sobre su llegada a Unicamp.
Durante seis meses, Gabriel se formó en programación avanzada y gestión de proyectos, trabajando directamente con docentes y estudiantes internacionales. “En la parte de inteligencia artificial he visto que allá se profundiza mucho más, tanto que ellos hacen sus propios algoritmos desde cero. He ido aprendiendo desde el inicio a crear el algoritmo, a alimentarlo, retroalimentarlo y ponerlo en práctica”, explica.
Otro ámbito que marcó su paso por Brasil fue la seguridad informática. “Lo nuevo que yo he aprendido, principalmente con los ‘intercambistas’ de San Salvador, que estaban ahí también como docentes, fue mucho en la parte de seguridad informática, hacking ético. También la empresa Samsung nos mostró su laboratorio de robótica, donde desarrollaron robots de visión artificial”, recuerda.
La experiencia internacional también fortaleció sus habilidades personales. “He tenido la oportunidad de conocer estudiantes de intercambio de Colombia, Venezuela, Cuba, Mozambique y otros países. Fue una experiencia muy bonita y desafiadora a la vez, tanto en lo educativo como en lo personal”, comparte.
Inspirado por este aprendizaje, Gabriel desarrolló Helios One, un sistema que integra un dispositivo y una plataforma web para monitorear en tiempo real a rescatistas y bomberos en situaciones de emergencia. “Es como abrir una mirada, otra perspectiva que nunca te habías dado cuenta. Cada país tiene una forma distinta de ver las cosas y lo puedes aplicar acá en Bolivia”, reflexiona.
Desde su visión institucional, Unifranz impulsa la internacionalización como parte central de su modelo educativo. La rectora Verónica Ágreda de Pazos señala que “la internacionalización es un pilar de nuestro modelo educativo. Buscamos que nuestros estudiantes vivan experiencias que los preparen para enfrentar un mundo interconectado”.
Historias como la de Gabriel confirman que la movilidad académica no solo fortalece el conocimiento, sino que transforma la manera en que los estudiantes proyectan su futuro profesional y personal.
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