La Paz, 19 de mayo de 2026 (AND).- El V Congreso Internacional de Salud de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) dejó como uno de sus principales legados la creación del Nodo de Vigilancia Inteligente de Resistencia Antimicrobiana, una iniciativa orientada a fortalecer el monitoreo epidemiológico de bacterias resistentes a antibióticos y mejorar la toma de decisiones clínicas en Bolivia.
El proyecto fue presentado en el marco del congreso “De los desafíos globales a la medicina del futuro”, realizado en Cochabamba con participación de especialistas de siete países, autoridades sanitarias, universidades, laboratorios y organismos internacionales. El encuentro no solo abordó problemáticas emergentes en salud pública, sino que también consolidó compromisos y convenios para convertir el debate académico en acciones concretas.
Para Jimmy Venegas, decano académico de Unifranz Cochabamba, el objetivo central del congreso fue precisamente generar proyectos sostenibles y articulados con instituciones estratégicas.
“Lo importante no es el congreso ni los talleres. Lo importante es que a partir de este congreso nosotros vamos a tener tres legados”, afirmó.
El segundo de esos legados está relacionado con una de las mayores amenazas sanitarias globales: la resistencia antimicrobiana. Este fenómeno ocurre cuando bacterias, virus u otros microorganismos desarrollan resistencia a medicamentos diseñados para eliminarlos, haciendo que infecciones comunes se vuelvan más difíciles —o incluso imposibles— de tratar.
“Hemos hablado de ese tema y hemos dicho que no vamos a tener antibióticos disponibles para hacer frente a infecciones comunes. Las bacterias se están haciendo resistentes a todo y va a ser un problema de salud pública”, advirtió Venegas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia antimicrobiana podría provocar millones de muertes en las próximas décadas si los países no fortalecen sus sistemas de vigilancia y control. Frente a este escenario, el nodo impulsado por Unifranz busca integrar tecnología, análisis de datos y articulación institucional para monitorear el comportamiento de bacterias resistentes en tiempo real.
La iniciativa trabajará en coordinación con el Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (INLASA), entidad de referencia nacional que opera junto a la Organización Mundial y Panamericana de la Salud en programas vinculados a microbiología y vigilancia epidemiológica.
“El INLASA trabaja de manera directa con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. Entonces, nosotros vamos a firmar un convenio con ellos para contribuir y fortalecer este proyecto”, explicó Venegas.
El sistema utilizará herramientas como WHONET, un software desarrollado por la OMS desde 1989 para gestionar y analizar datos microbiológicos relacionados con susceptibilidad antimicrobiana. Esta plataforma permite identificar qué bacterias circulan en hospitales y laboratorios, así como detectar a qué antibióticos ya presentan resistencia.
“Lo que vamos a hacer es contribuir con tecnología para que esto sea visible y podamos hacer seguimiento de las bacterias que son resistentes a los antibióticos”, sostuvo el académico.
Actualmente, gran parte de la información microbiológica en Bolivia permanece dispersa o se registra manualmente en laboratorios y centros de salud, dificultando la consolidación nacional de datos epidemiológicos. El nuevo nodo busca precisamente centralizar esa información y convertirla en una herramienta útil para médicos, hospitales y autoridades sanitarias.
“Muchas veces hacemos cultivos y los resultados se quedan en el laboratorio. No existe una visualización clara ni un sistema interconectado que permita ver fácilmente lo que está pasando en el país”, explicó Venegas.
El proyecto contempla además el desarrollo de herramientas tecnológicas capaces de generar paneles de monitoreo en tiempo real, permitiendo detectar brotes, seguir patrones de resistencia y apoyar decisiones clínicas basadas en evidencia.
“Queremos incluso desarrollar una especie de dashboard en tiempo real que permita hacer seguimiento de casos y ver qué bacterias se están volviendo resistentes”, indicó.
La implementación del nodo será liderada por la carrera de Bioquímica y Farmacia de Unifranz, aunque trabajará de manera transdisciplinaria con otras áreas académicas, especialmente ingeniería de sistemas, para desarrollar plataformas digitales y soluciones tecnológicas aplicadas a salud pública.
Sin embargo, Venegas insiste en que el verdadero legado no es el laboratorio ni la plataforma tecnológica, sino la articulación institucional que permitirá convertir el proyecto en una herramienta útil para el país.
“El legado no son los nodos ni los laboratorios. El legado es el trabajo que vamos a hacer para generar impacto positivo en la salud”, afirmó.
El académico señaló que uno de los principales desafíos en Bolivia es lograr que instituciones públicas, universidades, hospitales y autoridades sanitarias trabajen de manera coordinada frente a problemas complejos.
“Lo más difícil es sentar al ministerio, a las gobernaciones, alcaldías, hospitales y universidades a trabajar juntos. Ese es el rol que está asumiendo Unifranz”, sostuvo.
Además de fortalecer la vigilancia epidemiológica, el nodo busca mejorar la calidad diagnóstica y optimizar el uso de antibióticos, reduciendo tratamientos inadecuados que aceleran la aparición de resistencia bacteriana.
La iniciativa también se enmarca en el enfoque internacional “One Health”, que reconoce que la resistencia antimicrobiana no solo afecta a la salud humana, sino también a la salud animal y ambiental, exigiendo respuestas integrales y multisectoriales.
Para Venegas, el proyecto refleja la nueva orientación que busca asumir Unifranz como articulador entre academia, tecnología y sistema sanitario.
“El congreso mostró lo que hay que hacer, pero además Unifranz está trabajando para que eso sea posible y se convierta en realidad”, concluyó.
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