La Paz, 9 de abril de 2026 (AND).- El desafío de construir ciudades saludables en América Latina exige repensar el desarrollo urbano. Educación, participación juvenil y tecnología se posicionan como claves para mejorar la calidad de vida y reducir brechas en salud.
El crecimiento urbano acelerado y las desigualdades en el acceso a servicios han puesto en evidencia la necesidad de transformar el modelo de ciudad. Para el médico y especialista en salud pública Miguel Ángel Silva Flores, director de Medicina de Unifranz, el punto de partida es claro: la educación.
“La educación y la salud van de la mano. Una población con un nivel educativo significativo disminuye los riesgos de salud de manera trascendental”, afirma, destacando el vínculo directo entre conocimiento y bienestar.
En Bolivia, el sistema sanitario aún enfrenta limitaciones estructurales, especialmente en zonas rurales. Frente a ello, Silva plantea intervenir desde etapas tempranas. “La educación y la salud deberían ir juntas desde la escuela hasta las universidades”, sostiene.
En este proceso, el rol de los jóvenes es determinante. Con una población mayoritariamente joven en la región, su participación se vuelve estratégica para impulsar cambios sostenibles. “Obviar a los jóvenes sería en este momento obviar el futuro”, advierte.
Tecnología y articulación: claves para cerrar brechas
La construcción de ciudades saludables también pasa por integrar innovación. Herramientas como la inteligencia artificial, la telemedicina y las plataformas digitales permiten ampliar la cobertura de servicios y mejorar la eficiencia del sistema.
“Para la medicina es una herramienta importantísima para generar diagnósticos más precisos y llegar a lugares donde la salud físicamente no llega”, explica Silva, subrayando el potencial de la tecnología para reducir brechas territoriales.
Sin embargo, el cambio no depende solo de herramientas. La articulación entre academia, Estado y sector privado es fundamental para impulsar soluciones sostenibles. “No es una utopía. En realidad, debería ser esa la realidad”, afirma, al referirse a la necesidad de un trabajo conjunto.
Este escenario plantea un reto para las universidades: formar profesionales capaces de integrar salud, tecnología y sostenibilidad en contextos complejos.
Más que infraestructura, construir ciudades saludables implica una transformación cultural. Con educación sólida, jóvenes comprometidos y tecnología al servicio de la sociedad, América Latina puede avanzar hacia entornos más inclusivos, resilientes y sostenibles.
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