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Innovación y Educación

Carispermex: la apuesta de estudiantes de Unifranz que explora un anticonceptivo masculino a base de semilla de papaya

El resultado preliminar es Carispermex, un granulado efervescente formulado a partir de extracto hidroalcohólico de semilla de Carica papaya L., concebido como una opción natural y reversible en fase experimental.
5 de marzo, 2026 - 09:51
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Carispermex demuestra que la innovación en anticoncepción masculina puede surgir desde las aulas universitarias.   Foto: Unifranz
Carispermex demuestra que la innovación en anticoncepción masculina puede surgir desde las aulas universitarias. Foto: Unifranz

La Paz, 05 de marzo de 2026 (AND).-  La planificación familiar sigue marcada por una brecha histórica: la mayoría de los métodos anticonceptivos están dirigidos a las mujeres. Frente a este escenario, un grupo de estudiantes de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) decidió investigar una alternativa poco explorada: el potencial anticonceptivo de la semilla de papaya.

El resultado preliminar es Carispermex, un granulado efervescente formulado a partir de extracto hidroalcohólico de semilla de Carica papaya L., concebido como una opción natural y reversible en fase experimental.

“Pensamos este producto como un aporte real a la sociedad. Queremos que los hombres también tengan opciones responsables para la planificación familiar, y que estas sean accesibles, seguras y basadas en recursos naturales”, afirma Jovita Baltazar García, estudiante de Bioquímica y Farmacia de Unifranz y parte del equipo investigador.

El proyecto fue desarrollado por Jovita Baltazar, Nadia Gisela Janco Acarapi y Cristyane Laura, estudiantes de octavo semestre en Unifranz El Alto, bajo la tutoría del docente Cervando Gutiérrez. La iniciativa combinó revisión bibliográfica, experimentación en laboratorio y formulación farmacéutica.

Desde cuarto semestre, el equipo inició una exhaustiva revisión de artículos científicos y farmacopeas internacionales. Identificaron que la semilla de papaya contiene compuestos bioactivos como carpaína, fenoles e isotiocianatos, que en estudios preclínicos han mostrado reducir la concentración y motilidad espermática de manera reversible en modelos animales. Los hallazgos señalan que, al suspender la administración del extracto, la fertilidad tiende a recuperarse, un elemento clave dentro del sustento científico del proyecto.

Con esa base, avanzaron hacia la creación de Carispermex. El proceso implicó superar varios desafíos técnicos. “Los principales retos fueron la solubilidad, el pH, la fluidez y el sabor del extracto, porque las semillas tienden a ser muy amargas. Por eso trabajamos en características organolépticas similares al café, para mejorar la aceptación del producto”, explica Baltazar.

El equipo logró un producto que cumple parámetros de calidad establecidos por farmacopeas; sin embargo, reconocen que el camino científico aún es largo. Faltan pruebas de estabilidad a largo plazo y, sobre todo, estudios clínicos en humanos que permitan confirmar eficacia, seguridad, dosis adecuada y posibles efectos secundarios.

Las investigadoras son enfáticas: Carispermex no es un “anticonceptivo milagro”, sino una alternativa en investigación. La evidencia actual, basada principalmente en estudios experimentales, no permite presentarlo como solución definitiva ni inmediata.

Asimismo, recuerdan que cualquier desarrollo futuro deberá complementarse con estrategias ya consolidadas. El preservativo continúa siendo el único método que previene tanto embarazos como enfermedades de transmisión sexual, por lo que su uso sigue siendo fundamental.

Más allá de su potencial farmacológico, el proyecto refleja el enfoque educativo de Unifranz basado en el “aprender haciendo”. A través de investigaciones aplicadas, los estudiantes desarrollan competencias técnicas mientras abordan problemáticas sociales reales, como la corresponsabilidad en la salud sexual y reproductiva.

Carispermex demuestra que la innovación en anticoncepción masculina puede surgir desde las aulas universitarias. Aunque aún se encuentra en fase experimental, la iniciativa abre nuevas discusiones sobre equidad, responsabilidad compartida y el papel de la ciencia aplicada en la construcción de soluciones para el bienestar colectivo.

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