La Paz, 13 de enero de 2026 (AND).- La contaminación por plásticos se ha consolidado como una de las principales amenazas ambientales a nivel global. Cada año, millones de toneladas de residuos terminan en ríos, suelos y océanos, afectando los ecosistemas y la salud humana. Frente a este escenario, alternativas como el bioplástico emergen como una solución viable para reducir el impacto ambiental de los envases de un solo uso.
En ese contexto, estudiantes de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) desarrollaron un envase de bioplástico elaborado con materias primas biodegradables y de fácil acceso. El proyecto busca ofrecer una opción sostenible al plástico convencional, con menor tiempo de degradación y un impacto ambiental reducido.
“Nuestro proyecto está centrado en la elaboración de un bioplástico. Lo que buscamos con esto es crear una alternativa sostenible al plástico que sea capaz de degradarse en un menor tiempo y evitar más daños a la tierra”, explica Daniel Zapana, integrante del equipo de investigación.
La iniciativa surge en respuesta a una problemática que también afecta a Bolivia, donde se desechan más de 140 mil toneladas de plástico al año. Muchos de estos residuos tienen una vida útil de apenas minutos, pero permanecen en el ambiente durante siglos, contaminando botaderos, ríos y zonas agrícolas.
El equipo está conformado por Tania Álvarez, Daniel Copa, Katia Gómez, Imanol Llusco, Mauricio Ríos, Natalia Zegarra, Daniel Zapana y Caren Quispe, quienes trabajaron de manera colaborativa en las distintas etapas de experimentación. Para la elaboración del bioplástico utilizaron una mezcla de triol con fécula de avena o cáscara de naranja, a la que añadieron cera de abeja y glicerina para mejorar la consistencia y resistencia del material.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su funcionalidad múltiple. El envase no solo sirve para contener productos sólidos, como jabones, sino que también puede disolverse sin dejar residuos contaminantes o convertirse en un jabón exfoliante.
“Nuestra primera motivación fue dejar de contaminar el medio ambiente. Además, este bioplástico no es costoso y puede ser utilizado como envase o incluso como un jabón exfoliante gracias a la avena, que tiene propiedades hidratantes”, señala Caren Quispe.
El proceso no estuvo exento de dificultades. La elaboración de moldes adecuados fue uno de los principales retos durante las primeras pruebas. Con el tiempo, el grupo optimizó la técnica utilizando moldes de acetato. “Me siento muy contenta porque, pese a las dificultades, logramos un producto que además de ecológico es versátil y útil para el consumidor”, añade Quispe.
El proyecto se desarrolló en el marco de los Proyectos Integradores que impulsa Unifranz, una metodología académica orientada a la resolución de problemas reales con impacto social y ambiental. “En un mundo donde las tierras se cansan de tanta contaminación, necesitamos alternativas que no solo reduzcan los desechos, sino que aporten valor agregado. Eso es lo que intentamos con este bioplástico”, reflexiona Zapana.
Con el nombre tentativo de Aura LabQuim, los estudiantes proyectan que su propuesta pueda convertirse en un emprendimiento sostenible, capaz de llegar al mercado como una alternativa práctica, económica y respetuosa con el medio ambiente, reforzando el enfoque de innovación que promueve Unifranz.
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