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Innovación y Educación

Arquitectura con raíces vivas: por qué vincularse con la naturaleza cambia la forma de diseñar ciudad

La evidencia respalda este enfoque. El diseño biofílico, que incorpora luz natural, vegetación, agua y formas orgánicas, contribuye a reducir el estrés, mejorar la concentración y favorecer la salud mental.
12 de febrero, 2026 - 14:41
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Cada año, Canseco impulsa la iniciativa “Biofilia en el Curichi La Madre”, una experiencia de inmersión en el humedal urbano de Santa Cruz de la Sierra.   Foto: Unifranz
Cada año, Canseco impulsa la iniciativa “Biofilia en el Curichi La Madre”, una experiencia de inmersión en el humedal urbano de Santa Cruz de la Sierra. Foto: Unifranz

La Paz, 12 de febrero de 2026 (AND).- La formación de arquitectos con conciencia ambiental y enfoque biofílico se vuelve clave ante la pérdida de espacios verdes y el crecimiento urbano acelerado. Integrar la naturaleza al diseño no es un recurso estético, sino una decisión ética que impacta en el bienestar, la sostenibilidad y la vida urbana.

La biofilia, entendida como la tendencia humana a conectarse con la vida y los procesos vivos, plantea un cambio profundo en la manera de concebir la arquitectura. Este concepto, desarrollado por Edward O. Wilson y también abordado por Erich Fromm, propone que el contacto con la naturaleza es esencial para el bienestar. En el ejercicio profesional, este principio adquiere una dimensión ética. 

“Para un arquitecto, entender la biofilia es fundamental ya que no solo se trata de construir edificios, sino de crear espacios que integren la naturaleza para mejorar el bienestar físico y mental de quienes los habitan”, explica Angela Canseco Tarifa, especialista en gestión ambiental y docente de la carrera de Arquitectura en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

La evidencia respalda este enfoque. El diseño biofílico, que incorpora luz natural, vegetación, agua y formas orgánicas, contribuye a reducir el estrés, mejorar la concentración y favorecer la salud mental.

Del aula al humedal

La conexión con la naturaleza no se queda en la teoría. Cada año, Canseco impulsa la iniciativa “Biofilia en el Curichi La Madre”, una experiencia de inmersión en el humedal urbano de Santa Cruz de la Sierra.

Mediante visitas guiadas, los estudiantes participan en procesos de restauración ecológica, elaboran propuestas para el área y, en ocasiones, colaboran en la reinserción de animales en su hábitat.

Esta experiencia permite comprender que el diseño arquitectónico ocurre dentro de una red viva de relaciones ecológicas.

“Fomentar la conciencia ambiental y fortalecer el vínculo biofílico de los futuros arquitectos con un ecosistema vital de su ciudad. Un arquitecto con una conexión fuerte con la naturaleza es un agente de cambio para construir un futuro más sostenible y armónico”, señala Canseco.

Sensibilidad ambiental y empatía ecológica

La actividad busca despertar una sensibilidad ambiental profunda. Los estudiantes reconocen que un humedal regula el clima, la temperatura y la biodiversidad urbana, y que estas funciones deben ser consideradas al momento de proyectar.

También desarrollan responsabilidad socioambiental, incorporando el bienestar del ecosistema en cada decisión de diseño.

Según la docente, se trata de “un cambio de paradigma donde la naturaleza deja de ser un adorno y pasa a ser un cliente silencioso al que debemos respetar e integrar”.

Esta mirada promueve la empatía ecológica, entendiendo a otras especies como parte esencial del entorno y no como elementos decorativos.

Hacia una arquitectura que piense en verde

La propuesta se proyecta a futuro con talleres de infraestructura verde, uso de materiales del entorno, reforestación, limpieza y monitoreo ecológico en coordinación con autoridades ambientales.

Además, se busca involucrar a la ciudadanía en la conservación del Curichi mediante acciones simples como el registro de aves o la observación de la calidad del agua, fortaleciendo el vínculo entre comunidad y naturaleza.

“La meta es que la biofilia deje de ser una teoría y se convierta en la columna vertebral de su filosofía de diseño”, puntualiza Canseco. “Un arquitecto con una conexión fuerte con la naturaleza es un agente de cambio para construir un futuro más sostenible y armónico”.

En Unifranz, formar arquitectos con esta mirada no solo impacta en los edificios que diseñarán, sino en la manera en que las ciudades aprenderán a convivir con la vida que las rodea.

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