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Innovación y Educación

Aprender haciendo: la experiencia convierte el primer empleo en una oportunidad

El enfoque de aprender haciendo plantea precisamente esa lógica: integrar teoría y práctica desde los primeros semestres mediante proyectos, simulaciones, laboratorios y desafíos vinculados con problemas reales.
19 de marzo, 2026 - 09:24
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Esta metodología permite que los estudiantes no solo comprendan conceptos, sino que aprendan a aplicarlos en contextos concretos.  Foto: Unifranz
Esta metodología permite que los estudiantes no solo comprendan conceptos, sino que aprendan a aplicarlos en contextos concretos. Foto: Unifranz

La Paz, 19 de marzo de 2026 (AND).- Para muchos jóvenes, el paso de la universidad al primer empleo suele estar marcado por la incertidumbre. Aunque el título académico representa un logro importante, hoy el mercado laboral exige algo más: experiencia, capacidad de adaptación y criterio para responder a desafíos reales desde el primer día. En ese contexto, el modelo educativo de aprender haciendo se posiciona como una estrategia clave para reducir la brecha entre la formación académica y el mundo profesional.

Pablo Ardaya, director nacional de Capital Humano de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), explica que la preparación de los nuevos profesionales debe ir más allá del conocimiento teórico. Según señala, las empresas requieren talento capaz de integrarse rápidamente a sus dinámicas de trabajo.

“Los nuevos profesionales deben ser capaces de ingresar en el ritmo laboral de las empresas, pero a una velocidad increíble, y para eso necesitan estar preparados”, afirma Ardaya, quien destaca que esa preparación solo se logra cuando los estudiantes han tenido experiencias prácticas durante su formación.

El enfoque de aprender haciendo plantea precisamente esa lógica: integrar teoría y práctica desde los primeros semestres mediante proyectos, simulaciones, laboratorios y desafíos vinculados con problemas reales. Esta metodología permite que los estudiantes no solo comprendan conceptos, sino que aprendan a aplicarlos en contextos concretos.

Para Gustavo Montaño, vicerrector Académico Nacional de Unifranz, este contacto temprano con experiencias reales fortalece el desarrollo integral de los futuros profesionales.

“Aprender haciendo permite que los estudiantes desarrollen competencias reales y rasgos de nuestro modelo de persona desde el inicio de su formación. En Unifranz, no solo transferimos conocimientos, sino que desafiamos a nuestros estudiantes a aplicar lo aprendido en contextos prácticos, con proyectos, simulaciones, desafíos empresariales y experiencias colaborativas, sin perder el enfoque de una formación integral que trasciende lo técnico”, destaca Montaño.

Experiencia que abre puertas

Durante años, una de las principales preocupaciones de estudiantes y empleadores ha sido la distancia entre la formación universitaria y las demandas del mercado laboral. Para Ardaya, la única forma de cerrar esa brecha es permitir que los estudiantes se enfrenten a escenarios similares a los que encontrarán en su vida profesional.

“La única forma de estar preparados es saber de qué se trata el trabajo al que van, y la única forma de saberlo es haber tenido la experiencia de haber hecho algo parecido”, afirma.

Desde esta perspectiva, la práctica no sustituye a la formación académica, sino que la complementa y la fortalece. “La universidad no está reñida con eso, más bien por el contrario, se puede enseñar a los estudiantes a que aprendan haciendo las cosas”, señala.

El valor de aprender también habilidades humanas

El aprendizaje basado en la experiencia no solo fortalece las competencias técnicas. También impulsa el desarrollo de habilidades blandas, cada vez más valoradas por las empresas. “Las habilidades blandas, por supuesto, que se pueden aprender a través de la experiencia, el hacer”, explica Ardaya.

Entre ellas destacan la toma de decisiones, la resiliencia, el pensamiento crítico, la responsabilidad y el liderazgo. Sin embargo, el especialista advierte que estas capacidades no se desarrollan de forma automática.

Por ese motivo, es fundamental que los estudiantes participen en proyectos y desafíos que los obliguen a tomar decisiones, resolver problemas y asumir responsabilidades. “Es necesario afrontar a los estudiantes a situaciones donde tengan que pensar estratégicamente y asumir liderazgos”, afirma.

Cuando la práctica despierta el talento

Incluso cuando las personas poseen habilidades naturales, estas pueden quedar relegadas si no se ejercitan. “Si uno no las practica, si uno no las ejercita, si uno no las motiva, estas habilidades, por muy innatas que sean, se pueden quedar dormidas”, advierte Ardaya.

De ahí la importancia de incorporar experiencias prácticas durante la formación universitaria. Según el experto, cuando los estudiantes desarrollan estas competencias a través de la experiencia, su inserción laboral se vuelve mucho más sólida.

En un entorno profesional cada vez más competitivo, aprender haciendo deja de ser una metodología opcional para convertirse en una necesidad formativa. Cuando la experiencia se integra al aprendizaje, el primer empleo deja de ser un salto al vacío y se transforma en una oportunidad para demostrar talento, preparación y liderazgo.

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