La Paz, 10 de junio de 2026 (ANF).- La Basílica de la Sagrada Familia, uno de los monumentos más emblemáticos del mundo, vivió este miércoles una jornada histórica con la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo por parte del papa León XIV, en un acto realizado en Barcelona que coincidió con el centenario de la muerte de su creador, el arquitecto Antoni Gaudí.
La nueva torre, ubicada en el centro del templo, alcanza una altura de 172,5 metros de altura y convierte a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. La estructura está coronada por una gran cruz de cerámica blanca iluminada, visible desde distintos puntos de la ciudad y concebida por Gaudí como uno de los elementos más representativos de su obra.
Durante la ceremonia, el pontífice presidió una misa solemne ante miles de fieles y autoridades españolas. En su mensaje destacó valores como la reconciliación, la paz y la dignidad humana, además de resaltar el significado espiritual de la basílica, considerada una de las mayores expresiones de la arquitectura religiosa contemporánea.
"Inauguramos la nueva torre de esta basílica en el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios, dedicada a nuestro Señor Jesucristo y coronada por la Cruz, misterio de misericordia y salvación”, manifestó el Papa al momento de bendecir la obra.
El acto reunió a cerca de 9.000 personas dentro del templo y a más de 130.000 en los alrededores, quienes siguieron la ceremonia a través de pantallas instaladas en distintos puntos de Barcelona. La jornada concluyó con un espectáculo de luces, música, drones y fuegos artificiales que iluminó la nueva torre y el cielo de la ciudad.
La inauguración de la Torre de Jesucristo representa uno de los hitos más importantes en la construcción de la Sagrada Familia, iniciada en 1882 y dedicada durante décadas al genio creativo de Gaudí. La culminación de esta estructura central simboliza la materialización de una de las principales aspiraciones del arquitecto catalán Gaudí.
Aunque la torre principal ya ha sido concluida, aún quedan pendientes algunos trabajos complementarios dentro y fuera del complejo. Sin embargo, la ceremonia encabezada por León XIV marca un momento histórico para la Iglesia Católica, para Barcelona y para una de las obras arquitectónicas más reconocidas del planeta.
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