La Paz, 6 de marzo de 2026 (ANF).- Bolivia muestra un avance limitado en la inclusión financiera y se mantiene entre los países con menor desarrollo en acceso y uso de servicios financieros en América Latina, según el Índice de Inclusión Financiera de Credicorp 2025, que analiza la situación del sistema financiero en ocho países de la región.
De acuerdo con el estudio, Bolivia ocupa el último lugar del ranking regional con 43 puntos sobre 100, por debajo del promedio latinoamericano y detrás de países como Colombia, México o Perú. La medición evalúa tres dimensiones clave: acceso a productos financieros, uso efectivo de estos servicios y la calidad o confianza percibida en el sistema financiero.
El informe señala que, si bien el país ha registrado algunas mejoras en los últimos años, el ritmo de crecimiento continúa siendo lento y con variaciones mínimas, lo que lo ubica entre las economías con menor dinamismo en la región en términos de inclusión financiera.
En el caso del acceso a servicios financieros, Bolivia muestra un incremento moderado. El puntaje en esta dimensión pasó de 39,3 puntos en 2021 a 46,1 en 2025, lo que refleja una expansión gradual de la infraestructura financiera y del acceso a productos como cuentas de ahorro o crédito.
Sin embargo, el uso efectivo de estos servicios continúa siendo uno de los principales desafíos. El índice muestra que el uso de productos financieros creció de 21,1 a 25,6 puntos en el mismo periodo, lo que evidencia que, aunque más personas pueden acceder al sistema financiero, todavía no lo utilizan de manera frecuente o sostenida.
Otro aspecto evaluado es la percepción de calidad y confianza en el sistema financiero. En Bolivia, este indicador ha mostrado un comportamiento más inestable: alcanzó un pico de 60,8 puntos en 2024, pero descendió a 57,4 puntos en 2025, un nivel similar al registrado al inicio de la medición en 2021.
El estudio advierte que el desafío de la inclusión financiera en la región ya no se limita únicamente a ampliar el acceso a productos bancarios, sino también a lograr que los ciudadanos utilicen estos servicios en su vida cotidiana y mantengan una relación estable con las instituciones financieras.
Entre las principales barreras identificadas se encuentran los bajos niveles de educación financiera, la informalidad laboral y las brechas socioeconómicas, factores que dificultan que amplios sectores de la población puedan integrarse plenamente al sistema financiero formal.
Pese a estas limitaciones, el informe señala que la digitalización financiera comienza a abrir nuevas oportunidades. El crecimiento de las billeteras móviles y de los servicios financieros digitales se perfila como una puerta de entrada para incorporar a más ciudadanos al sistema, incluso a aquellos que nunca habían tenido una cuenta bancaria tradicional.
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