La Paz, 29 de diciembre de 2025 (ANF).- Los créditos verdes todavía se encuentran en una fase incipiente dentro de las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFD) en Bolivia. Así lo advirtió Néstor Castro Quintela, gerente general de Finrural, quien explicó que este tipo de financiamiento sostenible “recién está entrando en nuestras entidades” y que su desarrollo requiere tiempo, capacidades técnicas y condiciones financieras que aún se están consolidando.
Castro Quintela señaló que uno de los principales obstáculos ha sido el limitado acceso a recursos de fondeo, tanto del exterior como a nivel nacional, especialmente en un contexto económico adverso.
“Las operaciones de finanzas verdes o sostenibles demoran tiempo, y en los últimos años ha sido muy complicado traer recursos o fondearnos”, afirmó en declaraciones a ANF.
En ese marco, destacó que el Banco de Desarrollo Productivo (BDP-SAM) es, hasta ahora, la única entidad que logró emitir bonos verdes en el país, tras un proceso que tomó varios años.
“Nuestras IFD están trabajando en esa línea, pero necesitan desarrollar capacidades, probar productos, medir impacto y contar con certificaciones y evaluaciones que respalden estas operaciones”, explicó.
Actualmente, algunas IFD ya implementan pilotos de créditos verdes, enfocados en evaluar su impacto ambiental y económico. Según Castro Quintela, el objetivo es generar incentivos directos para los clientes: reducción de tasas, ampliación de montos o mejores condiciones crediticias cuando se evidencia una disminución de emisiones contaminantes, un uso más eficiente de recursos o una reducción de desperdicios productivos.
“Se va premiando al cliente en función a su impacto ambiental”, sostuvo, destacando, además, que estos programas buscan beneficiar especialmente a mujeres productivas.
Mientras las IFD avanzan de forma gradual, varios bancos del sistema financiero boliviano ya han incorporado productos con enfoque ambiental. El BDP-SAM lidera la oferta con programas como Ecoeficiencia BDP, Adapta BDP y la Ventanilla Verde, orientados a energías renovables y adaptación climática.
Banco Unión ofrece el Crédito Micro Verde; Banco Ecofuturo, el crédito EcoSostenible; Banco Bisa, el Crédito Consciente para movilidad eléctrica; Banco FIE, el Crédito Sustentable; y Diaconía impulsa el Ecomicro para pequeños productores agropecuarios.
BancoSol, por su parte, avanza en instrumentos de impacto vinculados a sostenibilidad e inclusión.
Desde Finrural, el enfoque de los créditos verdes se vincula también al desarrollo rural, la generación de negocios familiares y la reducción de la migración campo–ciudad, así como al desafío de pasar de la informalidad a la formalidad.
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