La Paz, 29 de junio (ANF).- Juan Daniel Molero inaugura este lunes a las 19 horas, en la Casa Espejo (Av. 20 de Octubre No. 2659-A, entre Campos y Pinilla) el segundo Festival de Cine Radical en La Paz con su película titulada "Videofilia - Y otros sindromes virales". También estará presente junto a él, la actriz peruana protagónica del filme, quien es poetisa y performer: Muki Sabogal.
Un dato importante es que la película tiene la participación de un equipo de músicos bolivianos, así lo adelantó Molero: “Tuve la suerte de que por medio de mi amigo cineasta Miguel Hilari pude conocer a Carlos Gutiérrez quién le añadió otra dimensión a este mundo de pixeles con música contemporánea andina y también reclutó a dos músicos más Alejandro Ustarez y Jorge Zamora que se encargaron del diseño sonoro”.
El trabajo de Molero-ya ha ganado varios premios internacionales, como por ejemplo en la competencia Oficial del Festival de Cine de Rotterdam, donde recibió el premio a mejor película, en Perú ganó el premio de distribución Nacional del Ministerio de Cultura, y el pasado domingo, ganó el premio a Mejor Película en la Competencia Internacional del Festival de Cine Lima Independiente.
Molero señaló que su película nació de la interrogante: ¿Por qué convertir algo privado en público? “Cosa que hoy en día ni se discute, simplemente se hace”, y se interesó en hablar sobre esto por la cantidad de videos porno amateur que hay online, el director peruano quería saber qué es lo que motiva a las personas a subir esos trabajos –normalmente- sin el permiso de la pareja.
Pero "Videofilia" habla de muchas cosas más: “De cómo hemos crecido rodeado de pantallas, en tiempos no lineales, en una era sin muchas esperanzas, donde todo a perdido un poco el sentido y lo único que nos queda es la experiencia, cosa que también andamos perdiendo por estar muy ocupados pensado en compartirla o simplemente muy alienados de nuestros propios sentidos”, explicó Molero que añadió que los jóvenes en la película se conocen por internet, pero también buscan aventuras en las calles, en las drogas, habitan mundos virtuales y reales. “Y todo lo virtual tiene su dosis de realidad como también lo real es tan frágil como lo virtual”.
Por esta razón, la película transcurre entre el realismo más crudo, las alucinaciones, los sueños y las salas de chat como si todo estuviera en un mismo mapa con fronteras muy difusas.
Juan Daniel Molero empezó haciendo videos desde muy pequeño – como muchos de su generación a través de la cámara VHS de su padre – luego de algunos talleres de audiovisual y de estudiar en la Universidad del Cine de Buenos Aires - dejó de estudiar cine para no condicionarse a ser cineasta solo por tener un titulo y decidió dedicarse al séptimo arte, solo si en verdad fluía naturalmente. “Por eso después de dejar la escuela de cine, hice mi primer largometraje ‘Reminiscencias’ que es experimental y hecho con recursos mínimos como material de archivo familiar y videos amateurs”, explicó.
El cine como un arma para combatir temáticas fundamentales en el mundo actual
Molero indicó que ve al cine como una terapia, pero sin quedarse solo en el ombliguismo. El realizador peruano dijo que en estos momentos trata de salir un poco del ghetto cinematográfico que es el experimental, “que le encanta”, pero siento que sus preocupaciones ahora van más hacia romper con la división de lo experimental y lo popular.
“Me interesa apropiarme de formulas de cine más comerciales y subvertirlas hacia algo critico. Tengo una mirada algo pesimista sobre la política, siento que no hay forma en que podamos cambiar algunas cosas fundamentales, pero creo que el cine es un arma con la que aun podemos combatir en el campo del imaginario colectivo e incluso creo que puedes hacer más daño al status quo con una película que acceda a cierta repercusión mediática que con actividades más comunes como marchas, atentados terroristas u otro tipo de cosas”, explicó Molero.
El proceso de Videofilia – Y otros síndromes virales
El guión se trabajó desde el año 2010 hasta el 2013, después Molero empezó un trabajo más relajado en el rodaje, ya que se filmó en intervalos. “Después de cada día de rodaje volvía casa y editaba la secuencia y así iba armandola en mi cabeza”, el cineasta relata que la estética fue saliendo en el proceso ya que todo era una especie de experimento y tenía que hacer pruebas en el camino. Terminó su película en dos años para estrenarla en enero del 2015 en Rotterdam.
En "Videofilia" participa gente que ha conocido el realizador a lo largo de su vida, amigos que también practican actividades creativas y tienen flexibilidad de horarios y de métodos.
“No fue un rodaje muy profesional, habían muchas libertades y un ambiente carente de presión y pretensión”, afirmó el realizador que financio su trabajo con un poco de dinero prestado que básicamente le alcanzó para la comida, algunas cosas de producción como transporte y vestuario barato.
“La mayoría aceptó no cobrar al menos que la película genere dinero. Luego entró un co productor que puso algo de plata para la segundo mitad del rodaje. Luego me quedé sin dinero durante toda la última parte de edición, pero como estaba yo solo en esa etapa pude hacerlo como sacrificio personal”, explicó.
Felizmente, el filme ganó el fondo Hubert Bals del Festival de Rotterdam con lo que se pudo pagar a todo el equipo y terminar la película con una buena posproducción ya que este trabajo fue grabado con casi nada de iluminación – “con una cámara barata y a veces con micrófonos”-.
Sobre el Festival de Cine Radical
El realizador peruano cree que el "Radical" tiene muy buen horizonte y comparte muchas ideas básicas con el emprendimiento.
“Tengo una buena relación con los organizadores y sé que es el lugar ideal en Bolivia para estrenar la película. Me parece que tanto Perú como Bolivia estamos en situaciones similares a nivel cinematográfico, porque no hemos sido los más productivos dentro del cine latino pero ahora estamos en un despertar gracias a la democratización de los medios y un recambio generacional”, apuntó Molero.
Acotó que ahora es un momento muy importante ideal para empezar a construir los cimientos para un tipo de cine muy propio, lucido y libre en Bolivia y Perú.
“No debemos dejarnos caer en los mismos errores de otras cinematografías de la región que siguen condicionados a la industria del cine arte y comercial dominado y hecho para el mercado europeo y americano. Creo que este tipo de inquietudes me relacionan bastante con lo que está sucediendo ahorita en Bolivia con los nuevos cineastas, el festival Radical, la Escuela Popular para la Comunicación y otros emprendimientos”, finalizó Molero.
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