La Paz, 4 de septiembre de 2025 (ANF).- Cada 4 de septiembre, Bolivia conmemora el Día Nacional de las Áreas Protegidas, pero la fecha llega marcada por una de las crisis ambientales más graves de la historia del país. Los incendios forestales de 2024 alcanzaron una magnitud sin precedentes, con más de 10 millones de hectáreas devastadas, afectando de manera directa a parques nacionales y reservas naturales que resguardan la biodiversidad y la cultura de los pueblos indígenas.
Según un informe de la Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la CIDH (REDESCA), el panorama es alarmante si se compara con años anteriores. En 2004 y 2005 se superaron los 3 millones de hectáreas quemadas, en 2010 se alcanzó un récord de 6 millones, y en 2019 la cifra llegó a 5,3 millones. Sin embargo, en 2024 el fuego duplicó los registros históricos, con estimaciones que van de 10,1 hasta 12,6 millones de hectáreas arrasadas, lo que lo convierte en el peor año en materia de incendios forestales en la historia reciente del país.
Los focos de calor comenzaron a registrarse antes de lo habitual. En mayo de 2024 ya se contabilizaban casi 3.000, en junio subieron a 16.000, en julio a más de 53.000 y en agosto superaron los 129.000. A septiembre, la cifra había alcanzado los 742.000 focos acumulados en el año, un aumento del 97% respecto al promedio de los últimos cinco años. Según autoridades, mientras que en años anteriores el fuego avanzaba a 1,5 kilómetros por día, en 2024 lo hizo a 3,5 kilómetros debido a la sequía extrema y los fuertes vientos.
El departamento de Santa Cruz fue el más golpeado, con alrededor de 7,3 millones de hectáreas quemadas, equivalentes al 65% del total nacional, seguido de Beni con casi 3 millones. Municipios como San Matías, San Ignacio de Velasco, Puerto Suárez, Roboré y Concepción reportaron pérdidas ambientales y socioeconómicas de gran magnitud. En Santa Cruz los daños se concentraron en tierras fiscales y zonas de bosque, mientras que en Beni cerca del 70% de las áreas afectadas fueron pastizales, muchos ya debilitados por la sequía. A nivel nacional se calcula que el 40% de lo quemado corresponde a bosques y el 60% a pastizales.
Las áreas protegidas, que deberían ser refugios de vida, sufrieron impactos severos. El Área Natural de Manejo Integrado San Matías, el Parque Nacional Otuquis, el Parque Noel Kempff Mercado y el Proyecto de Conservación de la Paraba Jacinto figuran entre los más dañados. El bosque seco chiquitano, único en el mundo, perdió millones de hectáreas y con ello especies endémicas, fuentes de agua y servicios ecosistémicos vitales como la captura de carbono. También se reportaron afectaciones en el Parque Carrasco y la Reserva Tunari en Cochabamba.
La emergencia ambiental no solo golpea a la naturaleza. Miles de familias campesinas e indígenas perdieron cultivos, viviendas y medios de vida, y en algunos casos fueron desplazadas de sus territorios. Animales silvestres fueron rescatados heridos o muertos, mientras que el humo deterioró la calidad del aire en ciudades como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.
En Bolivia, el 46% del territorio está cubierto de bosques, de los cuales un 24% se encuentra dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En esas reservas se concentra una biodiversidad única y una riqueza cultural que ha sido resguardada durante siglos por pueblos indígenas. Sin embargo, los incendios forestales han demostrado la fragilidad de estos ecosistemas ante la presión de la expansión agrícola, la flexibilización de normas y la falta de políticas efectivas de prevención.
El Día Nacional de las Áreas Protegidas se convierte en un llamado urgente a la reflexión y la acción. Los incendios han puesto bajo riesgo a los pulmones verdes del país y han dejado en evidencia la necesidad de fortalecer la gestión ambiental, revertir normas que alientan el chaqueo y aplicar justicia contra quienes promueven la quema indiscriminada. Lo que está en juego no es solo la biodiversidad, sino también la vida y el futuro de las comunidades que dependen de esos ecosistemas.
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