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Alimentos

Sin mejoras: productos del subsidio siguen siendo caros y no mejoran su calidad

El malestar de las beneficiarias no es reciente. Arrastra años de descontento por los precios inflados y la calidad nutricional que, según las madres, sigue sin cumplir con las expectativas.
7 de marzo, 2026 - 11:09
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Productos de subsidio. Foto: ANF
Productos de subsidio. Foto: ANF

La Paz, 7 marzo de 2026 (ANF).- El Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem), una vez más, se encuentra en el ojo de la tormenta. Tras las quejas de beneficiarias que reciben productos del subsidio prenatal y de lactancia, surgieron denuncias sobre una marcada variación entre el costo oficial y el valor en el mercado formal del paquete alimentario, además de cuestionamientos sobre su calidad.

El malestar de las beneficiarias no es reciente. Arrastra años de descontento por los precios inflados y la calidad nutricional que, según las madres, sigue sin cumplir con las expectativas.

El paquete alimentario beneficia a madres gestantes desde el quinto mes de embarazo hasta que el niño cumple un año. Tiene un costo equivalente a 2.000 bolivianos: 1.430 bolivianos corresponden a productos que se entregan de manera directa en las sucursales del Sedem y 570 bolivianos están destinados a productos frescos, como carne de pollo, res, pescado, frutas y verduras, que se canjean en diferentes supermercados.

En un sondeo realizado por la Agencia de Noticias Fides (ANF) a un grupo de beneficiarias se conoció que, durante los últimos cinco años, las autoridades gubernamentales modificaron la lista de productos del subsidio. Las madres alertan que varios alimentos nutricionales fueron reemplazados por otros que consideran “menos nutritivos”, mientras que algunos desaparecieron o se redujeron de la lista.

Aceite vegetal de 900 mililitros, azúcar y pañales son algunos de los productos que fueron eliminados del paquete alimentario desde mediados de 2023. Entre 2020 y 2021 se entregaban alrededor de 41 alimentos; entre ellos galleta de chuño, bebida láctea fermentada, leche con frutas, leche fluida y tres variedades de queso (Edam, fresco bajo en sodio y con semillas de chía o verduras). Actualmente, según las beneficiarias, solo se entrega una variedad.

En ese mismo periodo también se distribuían cuatro tipos de yogur —frutados, naturales, prebióticos y bebibles con frutas—, pero ahora, de acuerdo con las madres consultadas, se entrega solo un producto lácteo.

Las madres beneficiarias instalaron protestas y vigilias en julio de 2025 después de que el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem) decidiera reducir la dotación de tarros de leche en polvo de tres a dos. Según el Gobierno, la medida se debió a los conflictos sociales y al incremento de los costos de producción; sin embargo, un mes después las autoridades determinaron restituir la entrega de los tres tarros.

Otra protesta álgida, que también puso en aprietos al Sedem, se registró a fines de junio de 2022. En esa ocasión, las beneficiarias exigían control social y la implementación de una billetera móvil para frenar los altos costos de los productos, además de denunciar la mala atención en los supermercados donde se canjean los alimentos frescos.

En ese contexto, las madres también rechazaron la dotación de pañales por su “mala calidad” y su “alto costo”. Entonces el producto era entregado a 96 bolivianos, mientras que en el mercado formal el mismo artículo se comercializaba en aproximadamente 40 bolivianos.

Desde principios de octubre del año pasado, el descontento de las beneficiarias volvió a resurgir. Varias madres denunciaron que algunos productos del subsidio les llegaron en mal estado y con sobreprecio. En ese contexto, un grupo de mamás instaló una huelga de hambre en puertas del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem), en la zona de Sopocachi de la ciudad de La Paz.

Las progenitoras denunciaron que algunos alimentos presentaban hongos y supuestas fechas de vencimiento adulteradas, lo que consideraron un atentado contra su salud.

Este nuevo gobierno no mejoró en nada el subsidio, pese a que se comprometieron. Este mes (febrero) recibo mi último paquete y cada vez es más evidente el sobreprecio: nos dan menos productos, de baja calidad y caros. El año pasado (2025) por lo menos había más de 60 productos y, aparte, las carnes; pero en los supermercados tampoco podemos elegir los cortes, ellos nos dan productos específicos”, contó a la ANF Daniela L., beneficiaria del subsidio prenatal.

Otra madre, que prefirió mantener en reserva su identidad, y que recibe el subsidio desde hace siete meses, también expresó su descontento por el sobreprecio de algunos alimentos. Según su percepción, ahora las botellas de yogur son más pequeñas y otros productos de consumo habitual, que se distribuían a principios del año pasado, fueron reemplazados por enlatados o jugos de frutas con conservantes. Incluso afirmó que en varias ocasiones no recibió las almendras, que considera un alimento vital durante la etapa de gestación.

La mujer aclaró que es el segundo subsidio que recibe —el primero fue en 2014— y recordó que en ese entonces los productos eran más nutritivos, aunque destacó la inclusión de productos cárnicos en los últimos años.

“Recogí mi subsidio el viernes 6 de febrero: dos bolsitas con seis productos, además de los tres tarros de leche. Las frutas deshidratadas son una desgracia, puro azúcar, nada nutritivo, son horribles; deberían sacarlas del subsidio (…) Con esos 2.000 bolivianos compraría mejores cosas. Ni en los supermercados puedo sacar frutas como peras; nos dan lo peorcito”, protestó.

Las personas que reciben este beneficio coinciden en que varios productos presentan precios excesivos. Uno de los casos más cuestionados es el de la leche líquida, en el mercado su precio oscila entre 7,50 y 8,50 bolivianos —en versiones enriquecidas con vitaminas—, mientras que el Sedem la entrega a un costo de 12,40 bolivianos. También observan el precio del queso de 500 gramos, que en el paquete del subsidio alcanza los 45 bolivianos, cuando en los centros de abasto la misma cantidad se vende entre 32 y 37 bolivianos.

Otro de los reclamos se refiere al arroz. En el subsidio, el paquete de 500 gramos tiene un costo de 15,80 bolivianos; sin embargo, en el mercado formal el kilo del cereal oscila entre 10 y 15 bolivianos. El Sedem justifica ese precio al señalar que el producto que distribuye corresponde a “granos seleccionados y pulidos, además de protegidos de polvo, insectos y contaminación”, a diferencia del que se comercializa en los centros de abasto.

“Antes era buen arroz, pero ahora uno lo cocina y se vuelve masa, y además cuesta más del doble. Una vergüenza. Lo peor es que el queso también es caro; con esos precios el kilo estaría costando 90 bolivianos, un horror. ¿Cuánto más piensan robarnos? Vamos a tener que movilizarnos una vez más, es demasiado abuso. Además, este febrero los productos son menos; en vez de mejorar, todo está peor”, señaló una beneficiaria.

Otra madre mostró su recibo y destacó el precio de un maple de huevos, que en el subsidio figura en 42 bolivianos, cuando en el mercado formal se comercializa entre 20 y 25 bolivianos. Cuestionó que por solo dos maples le cobraron 84 bolivianos. Protestó por el alto costo.

¿Nuevo paquete?

Tras las constantes quejas, fuentes del Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem) informaron que se alista una renovación del paquete de alimentos con el objetivo de incluir productos más saludables y que aporten una nutrición adecuada a las gestantes y madres beneficiarias.

Según explicaron, el plan contempla reducir los alimentos ultraprocesados, las harinas refinadas y los azúcares, además de duplicar la dotación de cereales como quinua, arroz, frejoles y maní, entre otros. Aclararon que los productos que actualmente se distribuyen fueron definidos durante la gestión de Luis Arce; sin embargo, aseguraron que el nuevo paquete incluirá alimentos “más naturales y con mayor valor nutricional”.

De acuerdo con la entidad gubernamental, la decisión fue tomada tras reuniones con autoridades sanitarias, beneficiarias y técnicos del Sedem. El nuevo paquete será implementado de manera progresiva en los próximos meses de esta gestión.

“Se han realizado encuestas a nuestras beneficiarias junto al Ministerio de Salud y, con base en esos resultados, se ha elaborado una propuesta para atacar las debilidades que aún existen”, afirmó el gerente de Subsidios y Articulación Productiva del Sedem, Edgar Medida.

En julio de 2025, la Defensoría del Pueblo realizó un sondeo de opinión entre beneficiarias de diferentes regiones del país. El estudio constató el descontento de las madres ante la sustitución de productos tradicionales y de alto consumo como la quinua, la almendra, el yogur y la leche. Asimismo, manifestaron su rechazo a alimentos como la carne enlatada, hamburguesas de quinua, galletas y jugos instantáneos.

El informe también evidenció que los alimentos más consumidos dentro de los subsidios son los lácteos y sus derivados, además de las almendras, la quinua, la miel y el suplemento Nutrimamá.

En ese mismo documento, la institución defensorial sugirió al Sedem reponer algunos productos que fueron reducidos o retirados del paquete, como el yogur, la quinua en grano y la almendra.

Tras el anuncio del Gobierno sobre la renovación del paquete del subsidio, las beneficiarias se mantienen en alerta y a la espera de que los alimentos cumplan con los estándares nutricionales, además de que se garantice una atención digna en los supermercados habilitados para el canje de alimentos frescos.

Las madres reiteran que la implementación de la billetera móvil sigue siendo, a su juicio, la mejor alternativa para asegurar la calidad de los productos, ya que esa modalidad les permitiría elegir con mayor libertad los alimentos que integran su canasta familiar.

 

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