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Opinión

¿Es la fiesta un lugar para la infancia? “Una reflexión tras la tragedia en la verbena paceña"

24 de Julio, 2025
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La noche del 15 de julio, La Paz se vistió de fiesta. Como cada año, la tradicional verbena paceña marcó el inicio de las celebraciones “julianas” por la gesta libertaria del departamento, en esta ocasión con un significado aún mayor por tratarse del bicentenario del primer grito libertario de Bolivia.

La ciudad vibraba entre música, luces, ponches calientes, sucumbes y alegría. Pero entre el bullicio y la euforia, algo pasó. Una avalancha de gente en medio de la celebración terminó con una olla de agua hirviendo derramada sobre una niña. Lo que debía ser una noche de alegría y fiesta se tiñó de tragedia.

Este hecho, doloroso e impactante, no puede pasar desapercibido ni ser reducido a una "fatalidad". Nos confronta, como sociedad, con una pregunta urgente y necesaria: ¿estamos garantizando entornos seguros para nuestras niñas y niños?

Cuando la tradición se impone sobre el cuidado

Las fiestas populares son parte importante de nuestra cultura, y es comprensible que queramos compartirlas en familia. Pero cuando se normaliza la presencia de niños en espacios saturados de personas y consumo de alcohol, nos enfrentamos a un riesgo que puede tener graves consecuencias.

Sucumbes y ponches, bebidas tradicionales que se disfrutan calientes para contrarrestar el frío invernal de julio, forman parte de esta celebración. Sin embargo, cuando son manipuladas entre multitudes, sin medidas de seguridad mínimas, pueden convertirse en un gran peligro. Y esta vez, el cuerpo de una niña lo vivió en carne propia.

Los adultos somos responsables

Como mamá, y acompañante de familias en procesos de crianza respetuosa, no puedo mirar hacia otro lado. Este hecho me duele, pero también me mueve a levantar la voz: la seguridad de la infancia no es negociable, ni puede quedar relegada por la emoción del festejo.

No se trata de culpar a una familia ni a una sola persona. Se trata de asumir una responsabilidad colectiva. De preguntarnos si estamos siendo conscientes de los espacios que ofrecemos o permitimos a nuestros hijos. Si estamos priorizando su bienestar o si, muchas veces, los llevamos a lugares donde no hay condiciones que resguarden su integridad física ni emocional.

¿Qué podemos hacer como sociedad?

La tragedia de esta verbena nos tiene que mover a pensar y actuar, desde una mirada que promueva y asegure los buenos tratos hacia las infancias. Las celebraciones masivas deben replantearse desde una lógica que incluya a la infancia pero, con responsabilidad.

Algunas propuestas posibles:
● Definir zonas seguras para familias con niñas y niños.
● Regular de forma más estricta el consumo de alcohol en eventos públicos.
● Establecer protocolos de seguridad para manipulaciones de alimentos y bebidas calientes.
● Sensibilizar a la ciudadanía sobre el derecho de los niños a crecer y participar en espacios protegidos.

Que la fiesta no cueste una infancia

A veces, nos dejamos llevar por la costumbre o la tradición “así siempre es”, y olvidamos que no todo lo que es tradicional es seguro. No basta con la intención de compartir en familia; también debemos generar las condiciones para hacerlo sin poner en riesgo a quienes más dependen de nosotros.

La alegría de una ciudad no puede construirse sobre el dolor de una infancia herida. Esta tragedia, no puede repetirse…

La autora es comunicadora social, consejera en crianza respetuosa