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Opinión

Diplomacia de apertura de mercados

16 de Diciembre, 2025
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Frente a los desafíos de la crisis económica y la geopolítica por el control de intereses regionales y globales que cambia el rumbo a países ricos y pobres, el fenómeno del crecimiento económico y la seguridad jurídica en el campo de los acuerdos o convenios, depende de la unificación y el interés común de los Estados. 

La diplomacia del crecimiento económico no puede ser ilimitado, estará limitado por factores de sostenibilidad económica, sociales y la defensa de valores y derechos y, es en la naturaleza misma de los seres vivos, en donde descansa el carácter de límite. 

Todos somos conscientes que vivimos en un mundo interrelacionado, abierto a los negocios y potenciamiento de los sectores productivos de alimentos, en esta senda parece enfocarse el acuerdo con Egipto para exportar carne bovina y de pollo, a un mercado que precisa de un volumen anual de 150.000 a 160.000 toneladas de carne y Bolivia necesita atraer dólares a su economía, frágil y vetada por el anterior gobierno. 

Los productores de Santa Cruz cifran la esperanza de cuadruplicar las exportaciones de carne con una demanda de al menos 16.000 toneladas anuales, aprovechando el excedente nacional de exportación de más de 100.000 toneladas de carne. La exportación va a significar más de 200 millones en 2026, lo que explica que Egipto va a pagar una cifra significativa por toneladas de carne fresca calculada aproximadamente en 10.000 dólares por toneladas. Para iniciar la operación los productores aseguran contar con la instalación de tres frigoríficos, incluso con la perspectiva de ampliar la exportación a otros mercados de Asia y África, que sería un salto extraordinario para la economía boliviana. 

Naturalmente, que la diversificación de la economía con seguridad jurídica e interés común, representa para el Estado que el mundo comienza a venir a Bolivia, pero esa llegada de dólares frescos   tendría que estipular alguna cláusula de impedir que la exportación no comprenda a animales vivos. 

Al menos por las declaraciones del presidente, Rodrigo Paz y del ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Hugo Aramayo Carrasco, la apertura del mercado egipcio es para carne de res y pollo.

Halal es una práctica religiosa islámica de tortura y ofrenda del sufrimiento con corte rápido a los animales. 

La ofrenda es en homenaje a su Dios islámico Ala Rito Kosher. También se llama el rito Dabihah (o Zabiha). Algo que en nuestra cultura por la fe católica predominante no es permitida. 

Al respecto, el Partido Animalista con el Medio Ambiente en España (PACMA), lucha por una España sin tradiciones crueles con los animales. Proclaman y defienden que los animales no deben ser maltratados hasta la muerte. Afirman que el rito Kosher y Halal tiene que prohibirse. 

Este año han manifestado que no es posible que miles de corderos mueran maltratados, degollados y el sufrimiento se ofrezca a Halal. 

El acuerdo con Egipto está conectado a cubrir la demanda del mercado y, traer divisas para incrementar la cadena productiva bovina y de pollos con estándares de calidad, obviamente sin descuidar el mercado interno de consumo, especialmente en épocas de mayor demanda. La pretensión de gobernar la economía, no puede dejar de considerar la prohibición de exportar animales vivos para rituales islámico. 

Como el tiempo, la cultura y la economía no se detienen, Joel Mokyr, Philips Agheon y Peter Howitt, premio Nobel en Economía 2025 expresan: "La capacidad humana para reinventar el mundo, inspirada culturalmente y sostenida económicamente, sigue siendo el verdadero motor de la prosperidad moderna". 

El autor es abogado y defensor de DDHH