La Paz, 30 de diciembre de 2025 (ANF).- En la ciudad de Cobija, capital del departamento de Pando, las filas por diésel y gasolina han desaparecido, sin embargo, la dificultad ahora se concentra en la compra de gas licuado de petróleo (GLP), que obliga a la población a madrugar y soportar largas filas para intentar acceder a una garrafa.
Desde primeras horas de la madrugada, decenas de personas se concentran en puntos de venta de gas, denunciando demoras en la atención, cupos limitados y una distribución irregular. A las 7 de la mañana, varios ciudadanos manifestaron su molestia por la falta de abastecimiento oportuno y la ausencia de información clara.
“La verdad es que es mucho abuso. Estamos desde la madrugada acá y ya son las 7 de la mañana y nada todavía. No sé cuál será el motivo por el que no nos atienden”, reclamó una de las personas que hacía fila en declaraciones a radio Fides Cobija.
Los compradores señalan que la venta debería iniciarse al menos a las 6:00, pero que en algunos casos la atención comienza mucho más tarde y con restricciones en la cantidad de garrafas disponibles.
“Deberían atender por lo menos a las 6 de la mañana y ya son las 7. No comprendemos qué está pasando, ¡no hay gas! Ahorita venden solo 50, van y traen después de dos horas y vuelven. Está anormal”, expresó otro ciudadano.
Además, los vecinos denunciaron que para la compra del gas se está exigiendo la presentación del carnet de identidad, situación que genera molestias, especialmente entre quienes viven en zonas alejadas y deben trasladarse largas distancias.
“Lamentablemente algunas personas viven lejos y mire, a esta hora recién están vendiendo”, indicó una mujer mientras esperaba su turno.
Las filas, que se extienden por varias cuadras, reflejan el malestar y la preocupación de la población, que teme un posible desabastecimiento del producto básico para el uso doméstico. “La fila está larga”, comentaban varios compradores, visiblemente molestos por la espera.
Incluso, una persona denunció haber recibido una garrafa vacía, sin que su reclamo haya sido atendido de manera adecuada. “Me vendieron una garrafa vacía. He reclamado, pero ‘así nomás es’ me han dicho”, relató.
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