La Paz, 28 de mayo de 2026 (ANF).- Nilton Condori, senador suplente de Alianza Unidad, se convirtió en una de las figuras más polémicas y disruptivas de la actual Asamblea Legislativa Plurinacional por pedir la reducción de los sueldos de los legisladores, al calificarlos a la mayoría como ociosos porque no demuestran un trabajo efectivo. Su trayectoria política, marcada por el indianismo aymara, el sindicalismo campesino y un discurso antisistema, hoy genera tensiones en el país.
Condori nació el 12 de octubre de 1988 en la comunidad Toja Cachi, perteneciente a la Central Agraria Kalaque, en la provincia Omasuyos del departamento de La Paz. Es profesor de Biología y Geografía, formado en la Escuela Superior de Maestros de Santiago de Huata, y asegura que su acercamiento a la política comenzó a los 14 años, tras leer el libro “Tupac Katari vive y vuelve… carajo”, escrito por Felipe Quispe “El Mallku”, a quien considera una de sus principales influencias ideológicas, según una entrevista concedida a Urgente.bo
Durante la Guerra del Gas de 2003, Condori afirmó haber participado en movilizaciones junto a sectores campesinos del altiplano y seguidores de Quispe. Según relató en varias entrevistas, esa experiencia marcó su decisión de involucrarse en la dirigencia sindical y política.
Su carrera comenzó en las organizaciones agrarias de Omasuyos. En 2010 fue ejecutivo de la Central Agraria de Calaque y posteriormente Ejecutivo Provincial de Omasuyos. En esa etapa conoció a Félix Patzi en la Escuela Ayllu de Warisata, con quien posteriormente fundó el Movimiento Tercer Sistema (MTS), organización en la que llegó a ser presidente departamental y vocero nacional.
Condori sostiene que, tras recorrer el país y estudiar distintas corrientes ideológicas, desarrolló la propuesta del “sistema comunal”, definida como una alternativa “ni capitalista ni socialista”. Sin embargo, en 2020 rompió políticamente con Patzi debido a diferencias sobre la reelección y la conducción partidaria.
Tras alejarse del MTS, tuvo acercamientos con líderes opositores como Carlos Mesa, Ricardo Paz y Samuel Doria Medina, hasta llegar al Senado como suplente de Soledad Chapetón por Alianza Unidad. No obstante, sus posiciones radicales provocaron tensiones dentro de ese bloque. Doria Medina afirmó mediante sus redes sociales que Condori nunca perteneció a Unidad Nacional y que sus declaraciones no representan la línea oficial de la alianza.
El legislador ganó notoriedad nacional tras proponer la reducción de salarios de diputados y senadores de Bs 23.000 a Bs 10.000. Incluso vendió un toro en Achacachi por Bs 10.500 para financiar una gira nacional destinada a promover un eventual referéndum sobre ese tema. Su propuesta generó críticas de distintos parlamentarios, luego de que calificara de “vagos” a algunos legisladores.
En distintas entrevistas, Condori se definió como un “indio rebelde”, aunque aclaró que no se considera un “indianista radical”. También rechazó identificarse con el socialismo y afirmó que el pueblo aymara tiene una tradición “qamiri”, vinculada al comercio y al “capitalismo popular”. La historiadora Sayuri Loza destacó su capacidad de conectar con sectores populares mediante un discurso frontal contra los privilegios políticos.
Loza lo describió como un político “sin pelos en la lengua” y destacó su capacidad de conectar con sectores populares mediante un discurso frontal contra los privilegios de la clase política. Según ella, el liderazgo de Condori aparece como una figura “refrescante” frente al desgaste de los liderazgos tradicionales.
Sin embargo, su protagonismo también estuvo marcado por la polémica. Durante las recientes movilizaciones y bloqueos en La Paz y El Alto, participó en actos junto a sectores movilizados, pidió la renuncia del presidente Rodrigo Paz y llamó a policías y militares a no intervenir contra bloqueadores.
Asimismo, promovió el cierre de la Asamblea Legislativa, ya que consideró que no existe un trabajo demostrable de los legisladores, y planteó reformas para “fusilar corruptos”, declaraciones que derivaron en denuncias penales por presuntos delitos de terrorismo, instigación pública a delinquir y asociación delictuosa. Aunque la Fiscalía aclaró que no existe una orden de aprehensión vigente, el caso continúa abierto mientras persiste el debate político sobre su permanencia dentro de la alianza que lo llevó al Parlamento.
/KHC/FPF//
Articulo sin comentarios