La Paz, 6 de diciembre de 2025 (ANF).- Amalia Pando recibió la noche del viernes el Premio Nacional de Periodismo con un discurso emotivo y cargado de anécdotas de su vida en el periodismo. Pasajes desde los inicios de carrera, los mejores casos investigados que develaron grandes hechos, el acoso y presión que vivió, su paso obligado de los medios tradicionales a las redes sociales que le han dado libertad.
La Asociación de Periodistas de La Paz (APLP) ha reconocimiento a Amalia Pando con la máxima presea que otorga a sus casi 50 años en el periodismo de investigación, una labor que ha desarrollado con pasión y ética.
Pando recibió con agradecimiento y emocionada el reconocimiento, exactamente 48 años de ejercicio periodístico, destacó. Recordó que en su vida profesional tuvo tres mentores, los sacerdotes jesuitas: José Gramunt de Moragas y Eduardo Pérez Iribarnme; y Carlos Mesa. De quienes recuerda que siempre la protegieron cuando se metía en “problemas” por sus investigaciones.
Su discurso fue un recuento de sus anécdotas en las coberturas periodísticas, Amalia Pando era y sigue siendo de las periodistas que iba tras los hechos que habían detrás de las noticias, por eso dijo que nunca tuvo primicias, excepto el caso Jorge Lonsdale, en el gobierno de Jaime Paz Zamora. Que descubrió que los guerrilleros que lo secuestraron fueron asesinados.
“(De los guerrilleros) tres salvan su vida y tres son asesinados. Los enmanillan, los ponen en el pretil de la terraza y los tiran a tres o cuatro metros, caen y se revientan, se convierte el lugar lleno de sangre. Era una imagen que nosotros la agarramos. Esta historia la contamos a la una de la tarde, cambio absolutamente todo. Fue mi única primicia”, relató, entre las risas y aplausos del auditorio.
Contó cómo descubrió a Marco Marino Diodato, vinculado al narcotráfico y considerado líder de la mafia italiana, a partir de sus indagaciones a las casas de juego y cómo esas actividades se vincularon con esferas del poder hasta que se descubrió el espionaje al gobierno de Hugo Banzer Suárez.
Diodato fue detenido, el 17 de junio de 1999, acusado de espionaje telefónico, funcionamiento de casas de juegos de azar, tráfico de armas, lavado de dinero, corrupción pública, uso de influencias, infiltrar instituciones del Estado y narcotráfico.
Recordó su impasse con el ya fallecido Felipe Quispe, el Mallku cuando fue detenido por el Ministerio de Gobierno y presentado por sus antecedentes guerrilleros. Rememoró que el dirigente campesino en ese momento estaba “imponente”, “con su lluchu, con su chamarra y su mirada que se llevaba el mundo por delante”.
“Delante estaba yo, hecha a la macha, con mi camarógrafo y mi micrófono: ‘A ver, dígame usted, ¿por qué toma las armas habiendo democracia, señor’?”, evocó su pregunta. Y prosiguió con el relato: “El Mallku me mira así; se veían las espadas que cruzaban el aire y entonces me contesta”.
“Me contesta, que profundo, que profundo, lapidador: ‘para que mi hija no sea tu empleada’. Qué puedes responder”, recordó Amalia. “Fue titular de todos los periódicos habidos y por haber; me encerré en mi casa, porque ahí acabó mi carrera”. “Terrible; la peor pregunta del mundo y qué respuesta”, destacó. Dijo que años más tarde le hizo otras entrevistas al Mallku.
Hizo un recuento de su paso por los medios de comunicación, cuando fue despedida de Cadena A, por la cobertura a la Masacre de Octubre, en el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Dijo que Luis Mercado, dueño del canal, había ordenado al administrador hacer callar a Pando.
Contó las presiones que sufrieron los medios de comunicación donde trabajó durante el gobierno de Evo Morales. Es el caso de radio Erbol, a raíz de la posición que tuvo sobre la intervención a la marcha indígena del TIPNIS en 2011.
Relató que el gobierno retiró la pauta publicitaria a Erbol y no cesó con la presión. “Después de 10 años (en la radio), el gobierno se salió con la suya”, dijo.
La situación no fue diferente cuando llegó a radio Líder, dependiente de la gobernación de La Paz, cuando Félix Patzi era gobernador. “Negoció mi cabeza a cambio de su personería jurídica”, del Movimiento Tercer Sistema (MTS).
“Siempre fui un éxito periodístico y un desastre comercial, y eso me sigue hasta el día de hoy”, dijo.
Amalia Pando sostuvo que las redes sociales y el espacio digital fueron la trinchera desde donde pudo seguir haciendo periodismo, sin patrones ni políticos que la presionen y acosen. “Los periodistas de primera línea tuvimos que refugiarnos en estas redes”, comentó.
Cree que “que la prensa no debe recibir publicidad estatal, porque no vamos a poder investigar al Gobierno”.
Amalia Pando también hizo una reflexión crítica al Tribunal Nacional de Ética. “Me entristeció profundamente un fallo del Tribunal de Ética de mi Asociación de Periodistas, que dice que soy una mentirosa, por un artículo en el que dijo que Marcelo Arce Mosqueira es el jefe de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, presento pruebas, pasajes, grabaciones, pero el tribunal (tiene) una nube negra”. Pero dijo que no hay como el tiempo, porque ahora se busca investigarlo por temas vinculados al sector hidrocarburos.
Al final de su intervención, Amalia Pando dedicó el galardón del Premio Nacional de Periodismo “a las lágrimas de las mamás que han enterrado a sus hijos” en Bolivia y en el mundo.
Mencionó a las 419 víctimas de feminicidio de los últimos cinco años, a las 70.000 personas, entre niños y mujeres, que han sido asesinadas en Gaza; a los 1.200 asesinados en un concierto por Hamás y a los 1.300 muertos en la guerra de Ucrania y Rusia.
Amalia se llevó agradecimientos por su labor y abrazos de cariño de los tantos periodistas que asistieron a la ceremonia de premiación.
/NVG/
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