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Nacional

Falta de combustible dificulta el transporte público y provoca largas filas en el país

La escasez de gasolina y diésel dificulta el transporte público y provoca largas filas en las principales ciudades del país. YPFB atribuye el problema a la falta de dólares, mientras los candidatos presidenciales prometen soluciones inmediatas.
13 de octubre, 2025 - 18:44
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Filas del tranporte público en los surtidores. Foto: Internet
Filas del tranporte público en los surtidores. Foto: Internet

La Paz, 13 de octubre de 2025 (ANF).- La crisis del combustible golpea con fuerza a las principales ciudades del país. En Santa Cruz, apenas el 50% de los micros se encuentra operando debido a la falta de gasolina y diésel. Desde el pasado viernes, los choferes denuncian que deben “peregrinar” por distintos surtidores para conseguir el carburante necesario para trabajar, situación que afecta directamente a miles de pasajeros.

“Desde el viernes no tenemos combustible. No hay diésel ni gasolina para el transporte”, expresó el dirigente del sector en Santa Cruz, Segundo Ricaldi, al confirmar que la mitad de las unidades de servicio público están paralizadas. En distintos puntos de la ciudad, como la avenida Busch y el segundo anillo, las filas de vehículos en las estaciones de servicio se extienden por varias manzanas, reflejando la desesperación de los transportistas.

Los efectos de la escasez también se sienten en La Paz, donde las estaciones de servicio amanecieron este lunes colapsadas por inmensas filas de vehículos. Muchos choferes pasaron la noche en los surtidores ante el temor de quedarse sin gasolina o diésel.

Situaciones similares se repiten en todas las ciudades del país donde la demanda supera ampliamente la oferta. En algunos surtidores, los camiones cisterna llegan en horas de la mañana, pero el combustible se agota en cuestión de horas.

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) admitió una reducción del 30% en el abastecimiento debido a la falta de divisas para pagar las importaciones. El presidente de la empresa, Armin Dorgathen, aseguró que el “bache” sería temporal y que la situación se normalizaría “en un par de días”; sin embargo, el problema se agravó con el paso del fin de semana.

El dirigente del transporte, Rubén Medrano, advirtió que la crisis podría intensificarse. “YPFB se está desorganizando tanto que está incurriendo en varias irresponsabilidades. No sabemos cuánto debe el país a los proveedores ni si tiene los dólares necesarios para comprar combustible”, cuestionó.

Cisterneros también denunciaron que se dejó de cargar combustible en Arica y Paraguay, lo que podría agravar aún más la escasez.

Mientras tanto, el presidente Luis Arce responsabilizó a la oposición y al ala “evista” del Movimiento al Socialismo (MAS) por no aprobar los créditos internacionales, los cuales, según el Gobierno, impiden la llegada de dólares y, por tanto, el pago del combustible importado. Sin embargo, desde la Asamblea Legislativa y sectores críticos acusan a YPFB de desorganización y falta de previsión.

El tema ingresó de lleno a la agenda electoral. Durante el debate presidencial rumbo a la segunda vuelta del 19 de octubre, los candidatos Jorge “Tuto” Quiroga (Alianza Libre) y Rodrigo Paz Pereira (Partido Demócrata Cristiano) coincidieron en que la prioridad de sus eventuales gobiernos será garantizar el abastecimiento de combustibles y conseguir los dólares necesarios para las importaciones.

Quiroga propuso recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a $us 12.000 millones, mientras que Paz Pereira planteó utilizar los $us 3.500 millones en créditos ya aprobados y no ejecutados por el actual gobierno.

“El país necesita dólares, no discursos”, afirmó Quiroga, mientras que Paz Pereira prometió que “desde el 8 de noviembre no habrá más filas en busca de gasolina o diésel”.

Entre tanto, los ciudadanos siguen enfrentando las consecuencias directas de la crisis. En varias ciudades del país, muchas personas aguardaban por muchos minutos el paso de un vehículo público para llegar a sus trabajos o a sus casas, mientras los surtidores continúan abarrotados y las soluciones parecen todavía lejanas.

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