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Representantes de Irán e Israel exponen diferencias sobre terrorismo y legalidad internacional

En cuanto a la seguridad internacional, Shahabeddin sostuvo que Irán no es un país agresor y reivindicó su derecho a la “defensa legítima” en el marco del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
31 de marzo, 2026 - 13:20
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Guerra en medio oriente. Foto: Internet
Guerra en medio oriente. Foto: Internet

La Paz, 31 de marzo de 2026 (ANF).- Las posiciones de Irán e Israel sobre terrorismo, legalidad internacional y el programa nuclear iraní evidenciaron profundas divergencias, a partir de las declaraciones del embajador iraní en Bolivia, Bahram Shahabeddin, y del embajador de Israel concurrente en el país, Gali Dagan. Ambos diplomáticos, en declaraciones al Grupo Fides, ofrecieron visiones contrapuestas sobre las causas de la violencia en Medio Oriente y el rol de Teherán en la estabilidad global.

Shahabeddin rechazó de forma categórica las acusaciones que señalan a su país como promotor del terrorismo, calificándolas como una “campaña de difamación” impulsada por Israel y Estados Unidos. Según afirmó, estas denuncias carecen de pruebas y buscan desviar la atención de lo que considera la raíz del conflicto: la ocupación de territorios palestinos y el “expansionismo israelí”.

En ese marco, defendió el respaldo de Irán a grupos palestinos, a los que describió como movimientos de “liberación” y no como organizaciones terroristas. Comparó su accionar con la resistencia francesa durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, sosteniendo que la lucha contra un territorio ocupado es legítima bajo el derecho internacional. Asimismo, denunció que Israel comete “crímenes contra la humanidad” en Gaza y cuestionó el incumplimiento de acuerdos internacionales que, a su juicio, han impedido la consolidación de un Estado palestino independiente.

El diplomático iraní también abordó las acusaciones vinculadas al desarrollo de armas nucleares. Aseguró que su país mantiene una política basada en el uso pacífico de la energía atómica y recordó la existencia de una fatwa —orden religiosa— que prohíbe la fabricación de armas nucleares por motivos éticos. En esa línea, remarcó que Irán cumplió con el acuerdo nuclear de 2015 hasta la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018, decisión que, según dijo, agravó las tensiones actuales.

En cuanto a la seguridad internacional, Shahabeddin sostuvo que Irán no es un país agresor y reivindicó su derecho a la “defensa legítima” en el marco del Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Además, acusó a Estados Unidos e Israel de violar el derecho internacional mediante acciones militares y políticas que calificó como “la ley de la selva”.

Por su parte, Dagan presentó una visión diametralmente opuesta, al describir a Irán como una amenaza existencial para Israel y un factor de desestabilización global. Según el diplomático, el programa nuclear iraní tiene fines militares y representa un peligro inminente para la seguridad internacional.

Dagan afirmó que Irán dispone de suficiente material para fabricar múltiples armas nucleares y cuestionó el enriquecimiento de uranio al 60%, señalando que este nivel no tiene justificación civil. También advirtió sobre la construcción de instalaciones subterráneas que, según dijo, buscan garantizar la continuidad del programa nuclear fuera del alcance de ataques convencionales.

En ese contexto, defendió las “acciones preventivas”, es decir, bombardeos, contra infraestructuras iraníes, al considerarlas necesarias para evitar que el país alcance capacidad nuclear militar. “Un mundo sin un Irán nuclear será más seguro”, enfatizó.

El embajador israelí también acusó a Teherán de operar a través de grupos armados en la región, como Hezbolá en Líbano, Hamás y la Yihad Islámica en territorios palestinos, además de los hutíes en Yemen. Según sostuvo, estos actores responden a directrices iraníes y forman parte de una estrategia de agresión regional que trasciende Medio Oriente.

Asimismo, Dagan diferenció entre el gobierno iraní y su población, destacando que Israel no mantiene conflicto con el pueblo iraní, al que calificó como una “civilización notable”, sino con su dirigencia política, a la que acusó de represión interna y de promover la destrucción del Estado israelí desde 1979.

El contraste entre ambas posturas refleja un escenario de fuerte confrontación narrativa. Mientras Irán sostiene que su accionar responde a principios de soberanía, defensa y apoyo a pueblos oprimidos, Israel lo considera un actor central en la promoción del terrorismo y una amenaza nuclear en expansión.

En tanto, entidades como el Organismo Internacional de Energía Atómica han señalado que no existen pruebas concluyentes de un programa sistemático para la fabricación de armas nucleares en Irán, aunque mantienen la necesidad de inspecciones continuas. 

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