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Mujeres, infancia y adultos mayores

Masculinidades tóxicas y estructuras de poder alimentan la violencia contra mujeres en Bolivia, advierte UE

Campos expresó además su preocupación por las campañas que buscan deslegitimar o diluir el carácter específico de la Ley 348, transformándola en una normativa general sobre violencia.
16 de marzo, 2026 - 08:23
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Encargado de negocios a.i. de la Unión Europea en Bolivia, Adolfo Campos. Foto: DP
Encargado de negocios a.i. de la Unión Europea en Bolivia, Adolfo Campos. Foto: DP

La Paz, 16 de marzo de 2026 (ANF).- El encargado de negocios a.i. de la Unión Europea en Bolivia, Adolfo Campos, advirtió que la persistencia de la violencia contra las mujeres en el país está profundamente vinculada con estructuras de poder históricas y con patrones culturales de dominación que reproducen lo que denominó “masculinidades tóxicas”.

Las declaraciones fueron realizadas durante la presentación del Informe Defensorial “Análisis de la Implementación de la Ley Nº 348 Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia 2013–2024”, centrado en evaluar los avances y las falencias de la aplicación de la Ley Nº 348.

Campos señaló que Bolivia enfrenta una “verdad incómoda”: pese a contar con uno de los marcos normativos más avanzados de la región para combatir la violencia de género, continúa registrando algunos de los índices más altos de agresiones contra mujeres en América Latina. Esta contradicción, sostuvo, evidencia que el problema no se limita a la existencia de leyes, sino que tiene raíces más profundas en la estructura social.

Según explicó, la violencia no es un fenómeno aislado ni casual, sino el resultado de dinámicas históricas y culturales donde persisten relaciones de dominación. En ese contexto, indicó que la violencia se convierte en una forma extrema de afirmación de poder y control sobre las mujeres.

El diplomático también alertó sobre las consecuencias sociales y económicas de este fenómeno. A su juicio, ninguna sociedad puede aspirar a un desarrollo pleno mientras la mitad de su población vive bajo amenaza. La violencia genera enfermedad, trauma y pérdidas económicas, además de demandar grandes recursos públicos en salud, policía y justicia. “El daño más profundo lo sufren los niños y niñas, cuya estabilidad emocional y su futuro quedan comprometidos”, señaló.

Campos expresó además su preocupación por las campañas que buscan deslegitimar o diluir el carácter específico de la Ley 348, transformándola en una normativa general sobre violencia. En su criterio, reconocer la especificidad de la violencia de género es esencial, ya que las mujeres sufren agresiones precisamente por su condición de género.

Finalmente, subrayó que la igualdad entre hombres y mujeres no es un tema sectorial, sino una condición fundamental para la democracia y el desarrollo. En esa línea, reafirmó que la Unión Europea continuará apoyando a Bolivia para que la protección de las mujeres deje de ser solo un mandato legal y se convierta en una realidad efectiva.

/FC/
 

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