La Paz, 10 de marzo de 2026 (ANF).- Las demandas de las personas adultas mayores apenas encuentran eco en la campaña electoral para la Gobernación de La Paz. De los 17 candidatos invitados a un diálogo organizado este martes por asociaciones de adultos mayores, solo tres acudieron al encuentro, lo que evidenció la escasa presencia del tema de la vejez y el envejecimiento en las agendas políticas departamentales.
El conversatorio fue impulsado por la Asociación Nacional de Adultos Mayores de Bolivia (Anambo), la Asociación Departamental de Adultos Mayores de La Paz (Adampaz) y la Asociación de Personas Adultas Mayores de la ciudad de La Paz (Apampaz), con el apoyo de la Pastoral Social Cáritas La Paz, Coroico y Cáritas Bolivia, bajo la consigna: “Quien no gobierna para la vejez, gobierna de espaldas al futuro”. La actividad reunió a representantes de personas mayores provenientes de 16 municipios del departamento de La Paz.
Al encuentro asistieron los candidatos Andrés Gómez Vela, de la alianza Venceremos; Maribel Chipana, de Patria Sol; y Leopoldo Chui, de Jallalla, quienes escucharon las principales preocupaciones del sector y dialogaron con los participantes sobre posibles políticas públicas orientadas a mejorar su calidad de vida.
Para las organizaciones convocantes, la baja asistencia de aspirantes a la Gobernación refleja la falta de prioridad que se otorga a la población adulta mayor, pese a que el departamento de La Paz concentra aproximadamente el 32% de las personas mayores del país. Esta realidad, señalaron, debería convertir el tema en un eje central de las políticas públicas departamentales.
Como resultado del encuentro, se firmó un compromiso basado en seis ejes estratégicos: fortalecimiento institucional y normativo, atención de salud integral especializada, desarrollo de infraestructura y proyectos estratégicos, generación de ingresos económicos, fortalecimiento organizacional y creación de centros de acogida.
En Bolivia, las personas adultas mayores enfrentan múltiples desafíos relacionados con la seguridad económica, la salud y el cuidado. Aunque existen políticas como la Renta Dignidad, el ingreso —de 350 bolivianos mensuales— resulta insuficiente frente al costo de alimentos, medicamentos y servicios básicos.
A ello se suma el limitado acceso a pensiones y empleo digno. Solo una minoría de personas mayores recibe una jubilación contributiva, lo que obliga a muchos a continuar trabajando en condiciones informales o precarias para subsistir.
Las organizaciones también alertan sobre el déficit de atención médica especializada. El país cuenta con pocos médicos geriatras y el sistema público no siempre cubre tratamientos para enfermedades crónicas comunes en la vejez, como la hipertensión o la diabetes.
Problemas como la soledad, el abandono familiar y la falta de centros de cuidado agravan la situación, especialmente en áreas rurales donde muchos adultos mayores viven en condiciones de pobreza y exclusión.
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