La Paz, 21 de julio de 2026 (AND).- La inteligencia artificial (IA) está transformando la educación a un ritmo sin precedentes, pero su verdadero potencial no reside en reemplazar a los docentes ni en automatizar el aprendizaje. El mayor desafío es utilizarla para formar personas capaces de pensar, crear y resolver problemas complejos. Ese fue el mensaje central de Rodrigo Fábrega, fundador de Fundación Cruzando y profesor visitante del MIT Media Lab, durante su conferencia "IA, neurociencia y aprendizaje: ¿quién diseña el aprendizaje en la era algorítmica?", presentada en el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026), organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
Ante académicos, investigadores y especialistas de distintos países, el experto chileno planteó una interrogante decisiva para el futuro de la educación: ¿debe la inteligencia artificial diseñar el aprendizaje o deben ser las personas quienes la utilicen para construir conocimiento?
Su respuesta fue contundente. "La inteligencia artificial no hace magia y, si el sustrato que está detrás es el instruccionismo, es decir, 'yo enseño y ustedes aprenden', no vamos a tener resultados mucho mejores de los que ya tenemos", afirmó.
Para Fábrega, el riesgo no es la tecnología, sino utilizarla para perpetuar un modelo educativo diseñado hace más de un siglo. Recordó que gran parte del software educativo aún responde al paradigma conductista impulsado por B. F. Skinner, basado en la transmisión y repetición de contenidos.
"El 95% del software educativo sigue siendo Skinner. Nos permitió tener una mejor educación que nuestros padres, pero no necesariamente servirá para la generación que estamos formando hoy", sostuvo.
Como alternativa, propuso avanzar hacia una educación inspirada en el constructivismo de Jean Piaget, donde el aprendizaje surge de la exploración, la colaboración y la resolución de problemas reales.
"No se nos olvidan las cosas que verdaderamente hicimos (...). Se nos olvidan las que solo memorizamos para una prueba", explicó.
El docente será más necesario que nunca
Lejos de anticipar la desaparición del profesorado, Fábrega aseguró que la inteligencia artificial fortalecerá su papel dentro del aula. Citó estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que ubican a la docencia entre las profesiones con menor probabilidad de ser reemplazadas por esta tecnología.
"Los docentes vamos a ser diseñadores de experiencias de aprendizaje para otros diseñadores, que serán nuestros estudiantes", afirmó.
En ese nuevo escenario, el profesor dejará de ser un transmisor de información para convertirse en un creador de experiencias que desarrollen pensamiento crítico, creatividad y capacidad de innovación.
Sin embargo, advirtió sobre el peligro del tecnocentrismo, la idea de que cada innovación resolverá por sí sola los problemas educativos. "Los computadores iban a solucionarlo todo; después internet iba a solucionarlo todo; luego las tabletas y ahora pareciera que la inteligencia artificial resolverá todos los problemas. Sabemos que eso no ocurrió y tampoco ocurrirá si seguimos haciendo exactamente lo mismo", señaló.
Rápidos para adoptar la IA, lentos para pensar y profundos para aprender
El investigador propuso tres principios para incorporar la inteligencia artificial en la educación. El primero es actuar con rapidez para aprender a utilizar herramientas como ChatGPT de forma ética y con propósito. El segundo consiste en detenerse a reflexionar sobre cómo aprendemos. Y el tercero invita a ir más allá del uso superficial de la IA.
"Estamos utilizando la inteligencia artificial de una manera muy superficial. Tenemos que ir mucho más allá del prompting o de hacer dibujitos", advirtió.
Como ejemplo, explicó que los estudiantes ya pueden entrenar modelos de aprendizaje automático con información obtenida en sus propias comunidades.
"Una niña puede tomar fotografías de plantas o animales de su comunidad y enseñarle a una máquina a reconocerlos. Es el estudiante quien le explica a la inteligencia artificial y no al revés", indicó.
Comprender cómo aprende cada estudiante
Fábrega también planteó que la IA permitirá transformar la evaluación educativa mediante sistemas capaces de comprender cómo aprende cada persona y detectar dificultades antes de que se conviertan en un problema.
"Spotify conoce mejor a nuestros estudiantes que nosotros. Sabe qué música escuchan, cuándo la escuchan y cómo cambian sus preferencias. ¿Por qué no podemos tener esa capacidad para entender cómo aprenden nuestros alumnos?", cuestionó.
No obstante, enfatizó que el éxito de esta transformación dependerá de contar con una sólida arquitectura de datos. "No hay inteligencia artificial sin arquitectura de datos. Si no existe esa base, no hay inteligencia artificial que realmente sirva para la educación", concluyó.
Las reflexiones de Fábrega reforzaron uno de los ejes centrales del FIIE 2026: la inteligencia artificial no redefine la educación por sí sola. El cambio ocurre cuando la tecnología, la neurociencia y la pedagogía convergen para empoderar a docentes y estudiantes como protagonistas del aprendizaje. Más que un debate sobre herramientas digitales, el desafío consiste en diseñar una educación donde las personas sigan siendo quienes imaginan, crean y transforman el conocimiento.
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