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Innovación y Educación

Bolivia necesita conectar universidades, empresas y Estado para impulsar la innovación y el empleo

Durante décadas, la academia, el aparato productivo y las instituciones públicas han trabajado con objetivos distintos, lo que ha dificultado que el conocimiento generado en las universidades se traduzca en soluciones para los desafíos
27 de julio, 2026 - 14:22
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A nivel internacional, esta visión se conoce como el modelo de la Triple Hélice. Foto: Unifranz
A nivel internacional, esta visión se conoce como el modelo de la Triple Hélice. Foto: Unifranz

La Paz, 27 de Julio de 2026 (AND).- La capacidad de un país para innovar, generar empleo de calidad y responder a los cambios tecnológicos depende cada vez menos de esfuerzos aislados y más de la colaboración entre universidades, empresas y Estado. Especialistas en educación y representantes del sector empresarial coinciden en que cerrar la brecha entre estos tres actores es una condición indispensable para formar talento, fortalecer la productividad y promover un desarrollo sostenible.

Durante décadas, la academia, el aparato productivo y las instituciones públicas han trabajado con objetivos distintos, lo que ha dificultado que el conocimiento generado en las universidades se traduzca en soluciones para los desafíos económicos y sociales del país.

Para Pedro Sáenz, vicerrector de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz La Paz), uno de los principales desafíos consiste precisamente en transformar esa relación.

"Acabamos de vivir lo que ha sido el Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026) en Santa Cruz, donde uno de los ejes temáticos era la empleabilidad a lo largo de la vida. Una de las exposiciones abordó justamente la brecha que históricamente ha habido entre la academia, la industria y el Estado", explica el académico al referirse a un debate reciente sobre empleabilidad y educación.

Sáenz considera que reducir esa distancia exige un cambio de mentalidad y una participación más activa del sector productivo en los procesos de formación.

"La mejor forma de cerrar esa brecha es cambiando la mentalidad de cada uno de los actores. Por eso creemos que es muy importante que los gremios y las organizaciones empresariales se abran a la academia y que se conviertan en laboratorios vivos", afirma.

Este modelo de colaboración permite que los estudiantes enfrenten problemas reales antes de graduarse, que los investigadores orienten su trabajo hacia necesidades concretas de la industria y que las empresas encuentren soluciones innovadoras para mejorar su competitividad.

A nivel internacional, esta visión se conoce como el modelo de la Triple Hélice, que plantea una relación permanente entre universidad, empresa y Estado para acelerar la innovación. Mientras las universidades generan conocimiento, las empresas lo convierten en productos, servicios y oportunidades de empleo, y el Estado crea las condiciones necesarias mediante políticas públicas, incentivos y regulación.

Desde el sector empresarial, Alex Zegarra, gerente general de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), sostiene que esta coordinación resulta determinante para el futuro del país.

"Definitivamente, si no existe una articulación y una relación positiva entre estos tres actores tan fundamentales como son el Estado, la academia y el empresariado, no existe desarrollo. Debemos comenzar a trabajar de manera coordinada, debemos comenzar a trabajar de manera orquestada, precisamente para el beneficio del país", asegura.

La colaboración también tiene un impacto directo en la formación de los futuros profesionales. El contacto temprano con el mundo laboral fortalece competencias prácticas, facilita la inserción laboral y permite responder con mayor rapidez a las necesidades de un mercado en permanente transformación.

"Si el estudiante comienza a crecer, comienza a tener una experiencia real de trabajo en el empresariado y estos dos están apoyados por un Estado que quiere un desarrollo empresarial y social a la par, todo el país va a crecer y se va a desarrollar. Entonces, definitivamente es crucial", añade Zegarra.

Experiencias como las de Finlandia, Corea del Sur o Silicon Valley muestran que los ecosistemas de innovación más exitosos no nacen de esfuerzos individuales, sino de alianzas estables entre instituciones educativas, empresas y gobiernos.

En Bolivia, fortalecer esa articulación representa una oportunidad para acelerar la transferencia de conocimiento, impulsar la investigación aplicada, mejorar la competitividad empresarial y formar profesionales capaces de responder a los desafíos de una economía cada vez más impulsada por la tecnología y la innovación. Más que una aspiración académica, la cooperación entre estos tres sectores se perfila como una estrategia indispensable para construir un desarrollo con mayor impacto económico y social.

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